viernes, 21 de junio de 2013

Felicidades, compadre...



Siempre era un día especial... El día más largo, el día que comenzaba el Verano... El día de mi compadre Luis... Mi bilorio de mi alma...
No creas que nos hemos olvidado de ti, compadre.
Todos los días sigues estando con nosotros... Pues con nosotros estarás hasta que el último de los tuyos te olvide. Sigues estando con nosotros en las cosas más simples... En las más complicadas... En las fáciles y en las imposibles... En los buenos y en los malos ratos... Como siempre estuviste cuando se te necesitó.
Y esta noche, compadre, te prometo que cuando brindemos con la primera cerveza, todos miraremos hacia donde seguro que tu estarás... 
Esperamos que seguirás recorriendo esos campos del Cielo, junto al dingo, pegandole tiros a todo lo que se mueva a tu alrededor y recogiendo macetitas de espárragos para alguno de tus cuñaos...
Todos deseamos que estés disfrutando de un buen descanso que, seguro que te mereces después de tanto y tanto como trabajaste por aquí abajo.
Lo dicho, compadre de mi alma. Muchas Felicidades.
Y espéranos, pues algún día nos reuniremos contigo... 
Pero al menos y por ahora, no tengas demasiada prisa... 
Un abrazo.

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