lunes, 13 de febrero de 2017

Para ti... Mi paciente compañera de viaje...

Desde aquella tarde de Febrero…
Que  con el paso del tiempo
Se ha convertido en fugaz y efímero recuerdo.
Han pasado tantas cosas, vivimos tantos momentos…
Y todo ha pasado tan deprisa… Tan sólo un instante,
Que convierte el sugerente recuerdo, en vibrante
Sinfonía de arpegios de juventud insensata…
Y que aun hoy, después de tanto y tanto tiempo,
Me sobrecoge,  conmueve y enerva el alma.

Desde aquella tarde de Febrero…
Cuando tras apenas percibirte
Cruzando San Jacinto, dejaste sin aliento
Aquel corazón que en nada creía y convertiste
Para siempre en belleza y ensueño
Cada uno de mis más íntimos anhelos.
Desde aquella tarde que aun recuerdo
Teñida del color del sol de aquel Febrero
En que la vida nos llevo a nuestro primer encuentro…
Con el olor del azahar recién abierto
En los naranjos del barrio que llevamos tan adentro.

Desde aquella tarde de Febrero
En que descubrí la hermosura hecha mujer…
El pozo de agua fresca en el que calmar mi sed,
El frescor de mis veranos y el calor de mis inviernos…
La causa de mis mejores y mayores sueños,
El puerto al que siempre deseaba volver…
Y la puerta de mi Cielo o de mi infierno.

Desde aquella tarde de Febrero
Que para siempre guardo en mis adentros,
En que descubrí el profundo candor de tu mirada,
Aquella sonrisa tuya que era toda primavera,
Tu sonrisa… Como el temblor de la flor recién cortada.
Y tu enorme timidez y tus silencios, que quisieran
Decir tanto… Sin decir ni una palabra...
Y que convirtió una simple chispa en una hoguera
Que no apagaron desengaños,
Ilusiones rotas, ni el paso de los años,
Nuestras discusiones o el peor de los momentos.

Desde aquella tarde de Febrero…
Solo bendigo el día
En que el Señor te trajo a mi encuentro.
Y solo le pido a la vida
Ser capaz de parar el tiempo…
Conseguir que olvides los malos momentos…
Disfrutar cada instante tu compañía.
Pasear por la playa como hicimos aquel verano…
Felices y juntos… Cogidos de la mano.
Lograr que te sientas dichosa a mi lado…
Compartir tu alegría y tu llanto…
Poder regalarte a diario un te quiero.
Velar tu sueño cuando estas dormida…
Por la mañana, decirte hasta luego,
Cuando llegues, darte la bienvenida…
Lograr que tu boca se rompa en sonrisas…
Darte a la mañana, un beso de buenos días
Y por la noche, desearte felices sueños.
Ser en invierno, tu calor y tu abrigo…
Ser tu mirra, tu oro y tu incienso
Vivir toda la vida contigo
Y cuando ya seamos muy viejos…
Como aquella tarde, hace tanto tiempo,
Decirte como entonces que te sigo queriendo…
Y que nunca tuve mejor regalo
Que el que tan cerca de San Gonzalo

Me hizo mi Dios… Aquella tarde de Febrero.

sábado, 28 de enero de 2017

Y del abismo de mis miedos, siempre me arrebatas...



Desconcertado por mis íntimos arcanos
Con los que a diario convivo y muero
Poco a poco, al fin comprendo
La profunda desventura en que me encuentro…
Entre dudas, insomnio, dolores y lamentos,
Viendo el día de mi curación más alejado…
Después de tanto y tanto sufrimiento…
Tras padecer estos meses de calvario
Caer en el pozo insondable de la duda… Y temerario,
Cuestionar hasta el convencimiento más primario…
Después de creer haber perdido hasta la paciencia…
Tras cometer hasta alguna que otra imprudencia…
Luego de vencer la incertidumbre malsana
En la que a día de hoy se encuentra sumida mi alma…
Que cansado por el dolor que me acosa diariamente…
Angustiado por la duda omnipresente
Que hasta nubla el entendimiento y te engaña…
Cuando el recelo y el espanto te corroen las entrañas…
Me refugio al fin en Tu Bendita sombra revelada
Que a mis ojos, inevitablemente
Y de la forma más inesperada
Como ayer… Como hoy… Como siempre
Del abismo de mis miedos me arrebata.
Y que olvidando todos mis temores,
la angustia permanente en que me encuentro y los dolores…
Sumergido en la dulzura de Tu profunda mirada
Vuelves mis recelos desmedidos en confianza,
Haciendo que desaparezcan los errores
En los que tan a menudo, cae mi alma atormentada.
Por esto, nuevamente doy las gracias
A la vida, al destino… Al bendito azar que me llevó
Aquella tarde de Noviembre hasta tu casa…
Pues desde aquel bienaventurado día, mi corazón
Para siempre se colmó de amaneceres y Esperanza.
Gracias Bendito Cristo de mis sueños
Por mostrarme a diario mi camino.
Por ser mi único y mayor consuelo…
Por enseñarme a corregir mis desatinos…
Por cuidar de este pobre viejo
Que acude a Ti en busca de aliento.
Y velar de forma permanente por los míos...
Por proteger a mi familia y mis amigos
Y al fin, rescatarme del averno de mis miedos.
Mil veces gracias. Bendito Cristo de mis sueños.

Pero tu joven aprendiz de amante, envejeció...



Hoy te vuelvo a desear, muchacha…
Hoy de nuevo, anhelo tu dulce abrazo.
Quiero sentirme otra vez en tu regazo
Como en tantas noches ya casi olvidadas.
Necesito sentir otra vez el zarpazo
Del deseo en lo más profundo del alma
De este pobre viejo que tanto te ama.
Que daría yo por sentir de nuevo
Aquel profundo y tenaz desasosiego
Cuando por la calle López de Gomara
Entre prisas juveniles, mi pasión desenfrenada
Hacía correr por mis venas el agridulce veneno
Que a tu deleitoso encuentro me acercaba.
Por volver a presentirte enamorada…
Por volver a soñar que tu tambien me deseabas …
Por soñarte feliz y gozosa en nuestro encuentro
Por poder llegar a poseerte por entero…
Por fundirme contigo en un abrazo eterno…
Ansiando como loco el momento
En que nuestras almas se encontraran.
Y llegaba el momento…
Y mis sueños se cumplían.
Y podía ser tuyo de nuevo…
Y tu podías ser otra vez tan solo mía…
Y despacio… como un río se va al mar, el tiempo pasó.
Y yo te entregue mi cuerpo, mi alma… Mi vida y todo mi amor.
Y tú, altiva y esquiva muchacha… Me diste calor...
Pasión arrebatada, felicidad insensata… Y el dulce dolor
Que para siempre me llevo en lo más profundo del corazón.
Pero tu joven aprendiz de amante, envejeció.
Y aunque el tiempo de nuestros encuentros ya se marchó…
A pesar de que ahora, solo y de lejos, apenas consigo verte…
Solo el cielo sabe lo que daría yo por volver a tenerte.
Aunque solo fuera por una postrera vez, nuevamente
Bendita muchacha que me diste tanta vida, tantas veces…
Y que con tu ausencia me estás dando tanta y tanta muerte.

Y apareces de nuevo, muchacha…



Cuando la noche, fría y oscura
De este Enero, empeñado
En volver a evocar de mi lejana juventud, la locura…
Que convierte toda la magia del pasado
En tantas vivencias y recuerdos gratos…
Y el presente en amargura…
Cuando la mañana vence al sueño
Y el sopor del viejo ensueño
Deja atrás la quimera, dando paso a la cordura…
Entregándote de nuevo a la verdad más cruda.
Te insinúas en el fondo de mi anhelo
Permanente y apareces de nuevo, muchacha…
Aquella que me enamoró en la madrugada
De una vida que apenas comenzaba
Y que preñó para siempre el alma
De este pobre infeliz que te idolatra.
Y te acercas a mi lado y susurras quedamente
Sinfonías de pretéritos sentimientos
Que adormecidas por el tiempo,
La distancia y la vejez que entorpece
La visión y hasta el sentido más renuente,
Llevándome de nuevo al rincón del desaliento…
Y así, entre las tablas de aquella vieja
Parihuela, henchida de jirones
De ensueños que despiertan
Como sombras del pasado
Donde quedaron tantos viejos amores
Hoy de nuevo he recordado
A tantos y tantos buenos hombres
Que en aquella juventud incierta
Pasaron tan buenos y malos ratos
Tantas noches de gloria y tan amargos sinsabores…
Y como vuelves a mí, te iras de nuevo Muchacha…
Dejando en mi boca el regusto amargo
De tenerte de nuevo a mi lado
Y que en lo mejor de mi ensueño te marchas…
Dejando a este pobre viejo
Solo… Y a solas con sus recuerdos.
Bendita mil veces… Y amada muchacha
que cuando menos lo espero
tras cualquier esquina de mis deseos
de la nada, apareces trayendo el amor y la paz a mi alma.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Feliz Navidad.



Hoy por querer, quisiera
Que nuestro Señor me bendijera
Y Su Bendita Madre me concediera
Hacer realidad esta infantil quimera…
Solo te pido cuatro deseos, Señor…
El Primero, poder tener unos brazos
Tan fuertes, tan grandes y largos…
Que a ser posible, Señor
Fundiera en el mejor de mis abrazos
A todos y todas a los que tu Amor…
Eterno y Bendito Amor
Sin medida ni reparos
A lo largo de mi vida me obsequió,
Haciéndome quizá el mejor de los regalos.
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que no
He sabido encontrar el momento de amarlos…
El segundo deseo, Señor…
Tener grandes y fuertes manos.
Grandes y fuertes para hacer el mejor reparto…
Repartir Paz, Esperanza y cariño a mis hermanos,
Todo lo que de bueno albergue mi corazón
Para los que he amado,
Hoy amo, o amaré en un futuro lejano…
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que no
Me he sentido capaz de poder amarlos.
Y si pudiera ser que pudiera
El tercero, Señor…
Que Tu que todo lo puedes, me concedieras
La oportunidad de regalar de mí, lo mejor.
Mi mejor sonrisa, mi desmedida pasión…
Mis ánimos, mi mejor aliento… Y que sirviera
Para aliviar el llanto, la pena y el dolor
Que anida en el fondo del alma ajena.
Y de aquellos a cuantos quise, a los que querer quisiera
Y de aquellos por los hoy siento el mejor amor…
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que pudiendo haberlo hecho,
No haya sido capaz de conseguir dar aliento o consuelo.
Y el cuarto, Señor…
Hasta que mi alma y mi cuerpo encuentren descanso,
Poder pedir perdón a todos a cuantos
Sin desearlo, Ofendí, molesté, o hice algún daño
A lo largo de mi vida, en tantos y tantos años…
De la misma manera que yo perdono a cuantos
A mí me lo hicieron, me lo harán… O me lo hacen hogaño.
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que a pesar de intentarlo
No fui capaz de devolver más amor
Tras, después de alguna falta, haber sido perdonado.
Que nuestro Señor y Su Bendita Madre, bendigan cada uno de nuestros hogares y nuestras vidas siempre…
Mis mayores y mejores deseos de paz, amor y felicidad para todos.
Feliz Navidad.

Pudo haber significado el punto y final a mi relato...



Cuando la vida, abruptamente
Te hace junto a Dante, caminar
Por el peor de los círculos del averno…
Cuando tenaz y provocadora… Súbitamente
Al peor de lo banquetes te convida…
O cuando inesperadamente te incita
A renegar de lo mejor de tus adentros…
Como ayer, como ahora… Como siempre
Ha pasado a lo largo de mi vida…
De la nada, siempre apareces…
Y a mi desesperada llamada compareces
Para ofrecerme la esperanza en la ilusión perdida.
Bendito Cristo de mis sueños
Que pusiste Tus divinas manos
En ese segundo tan nefasto
Que pudo haber significado
El punto y final a mi relato.
Bendito Cristo de mis sueños
Con el que anhelo encontrarme
El día que decidas llamarme
Para disfrutar del gozo eterno
De estar en tu presencia, sin temor al tiempo.
Y si dicen que no existes… ¿Quien me protege…?
Y si dicen que es mentira… ¿Quien me proporciona Esperanza…?
Si niegan Tu presencia… ¿Quién de la nada emerge…
Cuando el horror, la duda y el dolor nos atenazan…?
¿Como corresponderte,
Bendito Cristo omnipresente…?
¿Cómo darte gracias, mi Dios omnipotente…?
Muéstrame Señor como agradecerte
Que indudablemente me has salvado
Como hiciste antes tantas veces...
Cuando siendo un inconsciente
Cientos de veces me la he jugado...
Y ahora, en ese segundo inesperado
En que la vida desgraciadamente
Me puso tan cerca de ir en persona a verte…?
Por eso nuevamente hoy proclamo
Que esta es mi Fe y así yo lo declaro…
Creo en Ti Señor… En el Dios del Amor sin medida ni reparos…
En el Dios que me ayuda a levantarme cuando caigo.
En el Dios de la Misericordia y del perdón de los pecados…
El Dios de la humildad y el que socorre al desamparado.
El que está al lado del que se equivoca y del necesitado…
El que a diario te ayuda y te protege.
El que siempre que lo necesitas aparece
Y que te espera para ofrecerte Su mano
Para sacarte del abismo en que la vida te sumerge
En el momento más inesperado.
Bendito Cristo de mis sueños, gracias nuevamente
Por estar siempre a mi lado.

Hasta donde es licito que dude el alma...



Hasta donde es licito que dude el alma...?
Que dude o duela la entelequia, que a veces asalta
la profunda e ineludible verdad de la existencia
que acongoja el dulce abrazo o la mentira...
Que en ocasiones, al dudar... Hasta enajena...

Donde llega el equilibrio de la palabra...?
Donde está el manual que explicara
en pocas frases, el camino de la vida...?
Por que tantas veces, quizá demasiadas
veces... El sentimiento no encuentra la palabra
que pueda definir lo que siente el alma
ante oscuras vivencias ya pasadas
o ilusiones por venir en esta vida...

Por qué los atávicos miedos sobresaltan
el lento e ineludible transcurrir de los días...?
Por qué el fonema se pierde en la garganta
cuando tratas de gritar que no dominas
el instante que, a pesar de todo pasa
rápido y veloz... Destrozando tu alma...
sin quejarte o proferir ni una palabra.

Que puedo hacer, pobre y mísero de mi
si cuando a veces callo, debería decir...
todo lo que, dentro de mi corazón guardo
para, después de tanto intentarlo
y no poderlo conseguir, no evitar herir
el entendimiento del amigo o del hermano
del padre, la esposa o el hijo... Y sustituir
la verdad que de mi alma brota a trasmano
y el exabrupto, por lo que quieren o desean oír...?

Y en estas y otras parecidas..
Va transcurriendo la cruda y dolorosa vida.
A veces temiendo a la duda, otras a la mentira.
Las mas de las veces...
Haciendo lo que no quieres...
Pero agradando al que no te estima...
Intentando complacer al que te mira...
Y desearía que un autobús te pasara por encima.

Como ayer... Como ahora... Como siempre...



Si dicen que no existes… ¿Quien me habla…?
Si dicen que es mentira… ¿Que me mueve…?
Si niegan Tu presencia… ¿Quién se infiere…
Cada vez que Te reclamo y me haces falta…?
Cuando tantas veces, pido ayuda…
Porque el dolor y el paso de la vida me doblegan,
Y todo mi esfuerzo y mi lucha, solo lleva
A la desesperación… ¿Qué es lo que me empuja
A encontrar la solución a mis problemas…?
¿Qué respuesta me daría el amigo,
Si acaso preguntara algún día…?
¿Quien acude a socorrerme, cuando todo se avería…?
¿Quien hace en la vida tanto bien para conmigo?
¿Quién me levanta, si mi ánimo desfallece…?
¿Qué me hace querer y respetar a mis hermanos…?
¿Quién me llena de Esperanza en cada ocasión que fracaso…?
¿Quién pone el Amor en el corazón de la gente…?
Esta es mi Fe y así yo lo declaro…
Creo en Dios, en el Dios del Amor sin medida ni reparos…
En el Dios que me ayuda a levantarme cuando caigo.
En el Dios de la Misericordia y del perdón de los pecados…
El Dios de la humildad y el que socorre al desamparado.
El que está al lado del que se equivoca y del necesitado…
El que te espera para ofrecerte Su mano…
Pues bien, mi querido hermano,
Si alguna vez te has preguntado
Como llegar a Su lado…
Acercate al portalón y sin prisas, agarrate de su mano
Y que Él te muestre la gloria… Que siempre te está esperando
En la Parroquia de San Gonzalo.

El carbonerillo Palermo...



Por extrañas razones que desconozco, esto, que lei en 2º de Bachiller, se me quedo grabado... Hoy he vuelto a encontrarlo. Será la fiebre.
El carbonerillo Palermo...
Era tosco y feote el chiquillo de Palos, con unos claros ojos de fija redondez. Guardaba el carbón en el monte y lo traía al pueblo en una burra vieja, digo, entre una burra vieja y él. No se montaba nunca en la burra cargada con los sacos, la ayudaba con cuidado de niño.
La burra era para él la compañera de lo más largo de su vida, burra madre, burra hermana, burra amiga. En el campo solo, la burra lo era todo para él. Le llenaba el monte de vida tibia. Y con ella no se sentía vacío ni de cuerpo ni de alma por los arenales perdidos.
Aquel invierno la burra cayó mala. El carbonerillo, concentrado su amor, hacía todo lo posible por comprenderla, por adivinar lo que tenía, para sanarla. Horas largas, inmensas horas de angustia en el monte. Viento en las copas de los pinos, pajarillos ajenos, horizontes más lejanos. Cuando ya la burra se echó y él no podía moverla, ideó cuidarla, entretenerla a su manera. La rodeó de paja, le traía hierba seca, le ofrecía su pan con aceite, su sardinilla, su naranja. Se pintaba la cara con almagre y cisco y le bailaba así; le contaba, echado contra ella, unos largos cuentos, le cantaba sevillanas, peteneras, malagueñas. Sintió frío y le encendió a la burra una buena candela y se la mantuvo hora tras
hora hasta que la burra se murió.
… ¡Pero la burra se murió contenta!, decía, con su lagrimón sucio temblándole. Contenta la burra, comprendida y amada del niño contento; el triste, el humilde trabajadorcillo.
Juan Ramón Jiménez

Macareno de Triana o trianero de San Gil.



Preciosos versos de Jose Maria Machado.
Por si a bien tienen VV.MM. leerlos.
Macareno de Triana
o trianero de San Gil.
Que en Pureza o Resolana
el Viernes por la mañana....
!!Señores......hay que morir!!.
Que no existe competencia,
que el Señor de La Sentencia
daría su propia vida
por aliviar las caídas
del Rey de los trianeros.
Que lo sabe el mundo entero.
Que las hermanas se adoran
y la misma pena lloran
por un Hijo que se vá.
Que no se puede aguantar
que existan enfrentamientos
donde manda el sentimiento
y el cariño de verdad.
Fuera pasadas rencillas,
que todos somos Sevilla
y cofrades sevillanos.
Hermano.....toma la mano
de un macareno jartible
para que vean que es posible
presumir sin discutir
y ronear sin herir
Tu emoción está en Pureza
y la mía en la grandeza
de mi Hermandad soberana
por Parras y Resolana.
Un macareno en Triana
o un trianero en San Gil.
Que mas se puede pedir ??.
Que los dos barrios aclaman
a dos divinas hermanas.
Son Macarena y Triana
y el Viernes por la mañana......
!! En Sevilla..... hay que morir !!.

Esa lagrima tuya…



De D. Victor Garcia Rayo.

Esa lagrima tuya…

En la plaza del Salvador no cabía más fe, no quedaba espacio para más esperanza. No había butacas para tanta misericordia y mientras pasaba, hijo, tu padre del cielo con esa túnica que marca la distancia entre lo imposible y lo cierto, mi pecho empezó a prepararse para asistir a un evento que entenderás mejor cuando, pasado el tiempo, lo que te quede de mí sea el recuerdo del hombre que te enseñó a querer a Sevilla con toda su alma y a Dios sobre todas las cosas.

Yo sentí, amor mío, cómo se te aceleraba el pulso y empezaba tu corazón de quince años a bombear temores nuevos. Era tu primera vez. Jamás habías visto al Señor en su paso por las calles de Sevilla porque tus obligaciones como marinero de Esperanza no te lo permiten. Yo vi en tus ojos los cristales vírgenes, limpios. Aún no habían sido rayados por la luz del Dios de San Lorenzo. Cuando se ve por vez primera al Señor en la calle, tu mirada queda señalada para siempre, como con un rasguño imborrable. Ya tus ojos no serán los mismos jamás. Porque han visto a Dios andando por una calle.

Cuando llegó a nuestra altura, sentí que te estremecías a unos centímetros de mí y empecé a escuchar esos tiernos gemidos, imperceptibles para el mundo pero clavados para siempre en mi memoria y en el llanto de tu madre, que se estaba dando cuenta de todo, como todas las madres. Era tu bautizo real como sevillano. Estabas viendo a Dios, escuchando su forma de caminar, llorando por primera vez con Sevilla, como llora Sevilla.

Dejé que pasara sin tocarte pero me moría de ganas de apretarte entre mis brazos. En ese momento nada en el mundo debe interponerse entre Dios y uno. Y también dejé que vieras cómo se marchaba, cómo se iba caminando la auténtica fe de este pueblo. Le pedí una vez más por ti, por todo lo que estabas sintiendo en ese preciso momento y le entregué para siempre una fidelidad nueva, el amor de otra persona que acudirá a sus plantas a la hora del ahogo y la zozobra.

Ese que pasaba, amor mío, era Dios. Y por eso lloraste al verlo por primera vez. Cuando nos fundimos por fin, ya con el Señor a unos metros, en ese abrazo que jamás podré olvidar, sentí que llorabas encima de tu padre de la tierra después de haber visto caminar a tu padre del cielo. Y volvió a cerrarse un círculo en mi corazón, en mi vida, en un nuevo sueño cumplido.


Ya tienes, Álvaro, los ojos rayados, la marca hecha. Has visto andar al Creador por primera vez en tu vida. Y a esta hora, delante de tus lágrimas, tu padre de la tierra no es capaz más que de echarse a llorar de orgullo. Lo hago ante Dios. Y Dios, mi vida, vive en San Lorenzo.

sábado, 2 de julio de 2016

Usted no pierde la oportunidad...


Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 0,30€ (Treinta céntimos) sacando fotocopias personales en la fotocopiadora del trabajo, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene oportunidad de Robar 1€ llevando para casa el lápiz del trabajo o del compañero, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 5€ a la cajera que le dio de más en la vuelta, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 15€ de un artista comprando un DVD pirata, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 100€ de Microsoft al descargar un windows crackeado en un sitio ilegal, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 1000€ escondiendo un defecto de su coche al venderlo, engañando al comprador, usted no pierde la oportunidad.
Y usted no pierde ninguna oportunidad, devuelve la cartera pero se queda el dinero, evade impuestos, paga sin factura, etc, etc, etc...
Bueno, si usted trabajara en el gobierno, y cae en sus manos la oportunidad de robar 1.000.000€ es seguro que, como usted no pierde oportunidad, iría a aprovechar más esta oportunidad. Todo recae en una cosa de acceso y oportunidad.
Nuestro problema no son solo los políticos en el poder porque ellos son solo el reflejo de nuestra sociedad de mas de 40 millones de oportunistas educados en la permisividad e incluso justificación del pillaje. Los políticos de hoy, fueron los oportunistas de ayer.
Va a ser dificil cambiar esto pero empieza por cada uno de nosotros. Por no hacerlo y por recriminar a quien nos cuente lo que hace.
La foto, un lápiz BIC robado. Fue la oportunidad de alguien.

sábado, 12 de marzo de 2016

Pensar que solo son cuarenta años...



Abrumado por el peso de la fiebre… De la gripe y de los años.
Pugnando con poder llegar hasta el trabajo…
Estando  malo como estoy… Y tan cansado…
Vuelvo otra vez a tus calles, viejo barrio de San Gonzalo.
Entre olores que me llevan a otros tiempos
Azahar de naranjos florecidos e incienso
Y clavel… Que se cuela bajo el paso.

Vivencias y aromas, apenas fue ayer…
Y hoy vuelven a ser recuerdo encendido…
De repente, el fogonazo… Fue solo ayer
O ha pasado en un instante vagamente percibido,
Por tanto como agolpan la memoria y los sentidos…

Noches pasadas hace tanto, que apenas recordaba.
Perfumes de noches en aquellos lejanos años…
Cuando los amigos y los entrenamientos, llenaban
Nuestra Cuaresma de ilusiones, sueños y desengaños…

Enfermo por la gripe… Por la fiebre y la nostalgia, abrumado
Por tantos buenos recuerdos… Avenida de Coria y tus naranjos
En flor como cada primavera que hemos pasado
Bajo las trabajaderas de mi Cristo maniatado.

Brotan los recuerdos en la calle, en aquel balcón
Desde donde hace tanto nos cantaran la saeta
Que en pedazos por la emoción, nos partió el corazón
Y en un solo para la historia, mi Romu hiciera llorar la corneta…

Gloria efímera de Lunes Santo para la Historia.
Esfuerzos desmedidos e infantil entrega tan notoria
De niños-hombres… De hombres niños ebrios por la euforia…
De los que quizás, jamás se hará memoria.

Entre olor a incienso, a clavo, azahar a barrio y azucenas…
Con tanta ilusión, tanto viejo amor, puñalada certera
Que al corazón llega entre lágrimas y estrellas.
Por esto, recuerdos de mi juventud tan añorada,
Vivencias de mi madurez emocionada…
Por el dolor de tanta ausencia descarnada…
Azahar de San Gonzalo te vuelvo a oler… Y mi alma
Se vuelve a colmar de aromas de esperanza.

Ahora les toca a otros… Me dije, intentando
Que no brotara la lagrima de mi pecho…
Intentando no ahogarme en mi propio desconsuelo.
Pensar que solo son cuarenta años
Lo que hace de aquellos mágicos momentos…

En verdad fue poco el tiempo
Que pudimos disfrutar de nuestro sueño…
Media tarde un lluvioso Lunes Santo
Y una hermosa mañana de Jueves para el recuerdo…
Pero eso siempre será nuestro…
Nuestro Bendito Cristo de Blanco
Por las calles de Sevilla en busca de su Templo.
Bendito Cristo Soberano…

Soberano Poder de mis sueños.

jueves, 18 de febrero de 2016

Gracias… Mil veces gracias, Bendito Cristo de mis sueños…

Gracias… Mil veces gracias, Bendito Cristo de mis sueños…

Gracias Bendito Cristo de mis sueños
Por estar siempre a nuestro lado…
En el más doloroso de los malos tragos
Y en el más amargo de los momentos…
Cuando el dolor te rompe por dentro
Y todo es para el corazón quebranto.

Gracias por devolver la Esperanza
A este viejo corazón maltrecho.
Gracias por convertir este pobre desecho…
En algo digno de Tu mirada.

Gracias Bendito Cristo de mis sueños
Gracias por regalarnos esta mágica mañana.
Por colmarnos el corazón y el alma
Del más cálido Amor… De Paz y Esperanza.
Por permitirnos estar juntos de nuevo…
Aunque sólo hayan sido unos cortos momentos...

Por permitirnos pasear cogidos de la mano
Por Castilla, por El Zurraque y por San Jacinto
Camino de la Iglesia de San Gonzalo.
Donde al fin, los tres juntos pudimos
Postrarnos ante Nuestro Dios Soberano.

Media vida, Señor… Bendito Cristo de mis sueños…
Media vida, Señor… Esperando este ansiado momento…
Media vida, Señor… Para alcanzar mi mayor deseo.
Asunción, Marta y yo… Los tres juntos de nuevo…
A los pies de mi Cristo… Mi Señor, mi Jefe y mi Dueño.

Y tras la misa y la comunión, como en el mejor de mis sueños,
Tras la oración más sentida que te haya podido entregar mi alma…
Con todo el consuelo que nos ha regalado tu dulcísima mirada,
Hoy, después de media vida Señor, se ha cumplido mi mayor anhelo…
Cogerla en nuestros brazos y tenerla entre nosotros de nuevo.

Gracias… Bendito Cristo de mis sueños
Por convertir aquel viejo cauce de lagrimas de dolor y desesperación,
En joven caudal de tibia Esperanza, de Amor y resignación…
Por volver a colmar nuestro corazón del más tierno consuelo.
Gracias Señor… Por concederme el mayor de mis deseos.

Y así, con el corazón colmado de Amor y esperanza…
Tras desandar el camino andado,
Juntos tu madre y yo, cogidos de la mano,
Bajo el puente de Triana…
Desde donde hoy, descansan al fin tres almas,
En nuestro querido río, amorosamente te hemos dejado…
Cuanto Amor te llevas, hija de mis entrañas.

Media vida, Señor… Media vida esperando esto.
Media vida, Señor… Media vida esperando el momento
De tener entre mis brazos un sueño…
Y un segundo Señor… Un segundo para perderla de nuevo.

Hasta siempre mi querida Marta,
Corre mi vida… Corre  con el abuelo…
Concédeme, mi bien, este ultimo anhelo
Que te está esperando entre olas de espuma blanca


Entre los corales del mar del cielo.

viernes, 5 de febrero de 2016

Compadre de mi alma…


Tras aquel faldón de mis recuerdos,
Tras tantas noches de desvelos
Tras tantas tardes noches de gloria recordada…
Tras tantos buenos hombres que se fueron,
Tras tantos años de vida arrebatada.
Tras tanto esfuerzo compartido…
Tras tanto abrazo repartido,
Tras tanta vida derramada…
Tras tantos sueños vividos,
Tras tantos y tantos kilos,
Tras tantos dolores de espalda…
Tras tanto amor como se daba…
Tras tantos malos ratos recibidos,
Tras tanto entrenamiento en madrugadas
Cuando terminábamos de orgullo henchidos
Y un simple café con dos tostadas,
Era nuestro premio permitido…
Hoy que vuelven los recuerdos ya perdidos
De aquellas noches tan lejanas
Que en memoria grata
Se agolpa en mis sentidos…
Hoy te sigo estando agradecido
Por todo lo que juntos vivimos...
Por lo que juntos, tantas veces compartimos,
Por todo aquello que sufrimos
Y por todo aquello que tuvimos
La suerte de soñar y de vivirlo.
Compadre de mi alma…
Hoy te vuelvo a echar de menos
Y daría lo que no tengo
Por tomarme un cubatita contigo...
Por disfrutar de un ratito de charla...
Por poder disfrutar de mi amigo,
Ahora que casi nunca nos vemos.

Enfermo de nostalgia por tu ausencia...

Y sigo muriéndome por tenerte muchacha…
Por llevarte a cuestas como antes…
Por jugar a sentirme como en casa
Por poder acariciarte hasta ablandarte…

Enfermo de nostalgia por tu ausencia,
Por la fiebre que consume mis recuerdos, loco…
Ahora que ya de noche no te toco
Abrumado por el mundo vacío y sin conciencia.

Y sigo muriéndome por tenerte muchacha…
Por soñarte a cada instante intentando doblegarme,
Intentado, en vana y desigual pelea, quitarme
La ilusión de tantas y lejanas madrugadas.

Qué lejos quedan las ilusiones de aquel tímido muchacho
Que prendido en su sueño enamorado
Tantas tardes, rendido para siempre a tus encantos,
Despierto llegó a soñar con poder amarte hasta el hartazgo.

Que por la dicha de poder amarte locamente
Te abrazaba hasta sangrar por las heridas
Que tú, abrasadora pasión de aquel loco impenitente
Sin asomo de piedad, desdeñosa le infligías.

Y cuando al fin, después de lucha tan desigual y agónica
Al fin te entregabas a mí, por el amor que yo te daba…
Aun así, tan ajena y tan distante te mostrabas…
Sabiendo que por y para siempre serías la única
Que ocuparía aquel rincón de mi alma enamorada.

Mas al llegar la hora de tener que separarnos, 
Como llega el ocaso cuando acaba el día…
Triste pero feliz, me marche de tu lado… Porque sabía
Que nadie más en este mundo te amaría
Como yo te había querido...
Como yo te había sentido… 
Para siempre tu mejor enamorado.

Perder por tu recuerdo la salud, yo no quisiera
Que nunca se emborracha la memoria
Bordando en pesadillas la ilusoria
Utopía de verte y saber a ciencia cierta
Que nunca más será como antes fuera…

Maldíceme muchacha, porque a la vida
La quiero lejos amarga y dolorosa.
Clavando sus espinas cada rosa
Y con la soledad haciéndose mi amiga.
Maldíceme muchacha ¡Dios te bendiga!
Si no eres tú… Mi loco amor… No quiero otra cosa.

¿Como olvidar nuestra primera vez, muchacha?



Ahora,  que el invierno me encamina
De manera inexorable al olvido y a la ruina
De lo que una vez fue juventud, tu… Mi gran amor, me animas
A desgranar los recuerdos, intentando con la rima
Torpe de estos versos,  contar lo que permita
La pobre elocuencia de la simple ortografía…

¿Cómo contar nuestra primera vez, muchacha,,,?
Antes que el cruel olvido,  merme mis ya pocas facultades
Y siembre para siempre en mi memoria oscuridad y dificultades…
Me robe la dignidad, mis recuerdos y las habilidades
Que una vez me regalo la vida, para convertir en palabras
Los sueños locos de un alma para siempre enamorada…

¿Cómo olvidar nuestra primera vez, muchacha…?
¿Como contar al amigo que el corazón desbocado
A punto de reventarme el pecho, pugnaba
Por escapar de mi, sabiendo que iba a tu encuentro…?

¡Como contar lo que vivieron mis sentidos?
¿Como explicar al mundo entero lo que sentí…?
¿Como explicar con palabras lo que viví,
Cuando por vez primera el latido
De mi quimera, me quemó en lo más íntimo
De mis pocos años y que en aquella agonía postrera
Tras un esfuerzo tan desmedido
Que en mi vida jamás conociera…
Me regalaste, quedamente, tu primer gemido…?

¿Cómo olvidar muchacha, nuestra primera noche arrebatada…?
¿Cómo olvidar mi engañosa valentía y mis miedos?
¿Cómo contar al profano  que me enamore de un simple madero…?
Y que desde aquella fría e invernal madrugada,
Supe que para siempre, te había entregado mi alma…

¿Cómo contar el sentimiento cruel de la espera
Cuando sin poder refugiarte ni en el propio autoengaño,
Hacía falta un verano, un otoño, un invierno…  Casi un año
Para poder tenerte y sentirte de nuevo tan cerca?

¿Cómo expresar que el dolor que me infligías
Cada vez que disfrutábamos de un corto y fugaz encuentro,
Y que cada una de las heridas que abrías en mis adentros
Solo eran para mí motivos de alegría…
Que jamás supuso para mi, ni amargura ni dolor ni sufrimiento…?
Que solo eran un acicate más, para correr como loco de nuevo a tu encuentro.

Hoy, a esta hora, no he podido olvidarte, muchacha…
Más no sé lo que pasará mañana.
Solo me queda contarte, que si el paso inexorable
De los años y la vida me quitaran algo tan imborrable
Como nuestra primera vez, muchacha…
Creo que no sería pecado pedir a la Providencia

Que pusiera punto y final a esta pobre y dolorosa existencia.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Donde el Arte se funde en sentimientos.



Porque siempre has sido capaz
De unir tarde, noche y madrugada…
De forjar amistades y amor entre silencios…
De  entre aromas a clavel, a lirios o hasta incienso,
Llevarnos de la mano hasta el umbral
Donde habitan lo mejor de los recuerdos…

De aunar a la música el momento…
Ese mágico instante contumaz
Donde el Arte se funde en sentimientos.
Donde el dolor se vuelve amor… Y el sufrimiento
Troca en armonía… Cuando se convierte en parte
De un todo, donde el amor se da… Y se imparte.

Como  el ahora, donde duerme el sueño
Que alguna vez ocupó la noche enamorada
Del amante, que sin saberlo
Diera a su enamorada el postrer beso…
Antes que la aurora, cruel, separara
De entre el más dulce abrazo, los cuerpos
Que antes se fundieran en puro amor, despiertos
A los sentidos, dejándose llevar por el viento
De lo que alguna vez será sólo un recuerdo…

Así te sigo añorando…
Así te sigo deseando…
Así te vuelvo a recrear, soñando
Como tantas ves te soñé despierto.
Como te sigo queriendo, muchacha…
Como sigo echando de menos tu abrazo…
Cuanto sigo deseando tus besos…
Como sigo deseando volverme a dar por entero.
Fundirme al fin contigo de nuevo  
En aquel último abrazo, que tanto recuerdo,
Que tanto y tanto sigo echando de menos…
Pero ya no podrá ser de nuevo…
Sólo lo será en los sueños
De este pobre hombre loco y viejo.
Pero siempre enamorado de ti…
Joven como alguna vez lo fui…

O ahora… Quizás demasiado  viejo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Que por qué te quiero...?



¿Que por qué te quiero...?
Porque no sabría vivir de otra manera...
Porque eres la luz clara de luna llena…
El faro que quía mi pesada existencia.
Voz diáfana que arrebatas la inconsciencia
A la noche, trocando oscuro en mañana placentera.
Porque sigues siendo la estrella que fija mi destino.
Por ser la madre de mis hijas y la mejor compañera
Que pudo regalarme el Altísimo.
Por estar a mi lado cada día… Por ser mi santo y seña.
Porque cien vidas que viviera
Querría vivirlas nuevamente contigo.
Porque gustosamente, lo que no tengo diera
Por volver a caminar juntos el camino recorrido.
Por haberme regalado aquel Si… Quiero.
Por intentar comprenderme y perdonarme.
Por lograr hacer de mis sombras, un requiebro…
Por seguir a mi lado y no dejarme.
Por el paseo por la playa en Invierno.
Por los días en la Sierra este verano…
Por conseguir sacarme del averno
Simplemente acariciándome la mano.
Por tu belleza sencilla y serena.
Por querer a mi Cristo de San Gonzalo.
Por tus risas, tus silencios y tu piel morena
Que aun después de tantos años
Sigue siendo la orilla, donde quiero atracar mi barco.
Por escuchar lo que tenga que contarte
Sin importar el sueño que tuvieras…
Por dormirte en mi brazo aquella tarde
Por despertar a mi lado y no asustarte.
Por ser pozo insondable de dulzura…
Por no herir sin venir a cuento.
Por no callar cuando no era tiempo…
Por mantener erguida la postura
Cuando intentaba destrozarnos un mal viento.
Por no cambiar la sal ni a mis amigos…
Por compartir aquella botella de amargo vino…
Por estar siempre conmigo
Fuera como fueran las piedras del camino.
Por ser como eres y siempre has sido. 
Como no estar eternamente agradecido
A quien me regaló los mejores frutos de su vientre…
Como olvidar tanto buen y mal momento compartido
Que he de llevar conmigo para siempre.
Como no bendecir el instante
En que para siempre cambiaste mi destino
Como olvidar aquella tarde de Abril en el puente…
Como no soñar a tu lado sin estar dormido…
Como no enloquecer de amor nuevamente
Si cada día me tienes más "loco perdio".

lunes, 27 de julio de 2015

Gracias papá...



Y así, cuando el frescor de esta mañana, acompañaba la incipiente luz de la amanecida de otro día que,  como tantos otros, se presumía caluroso como todo este interminable verano, volvió a ocurrir… Hacia tanto tiempo ya que no ocurría…
Como siempre pasa, casi sin quererlo… Desde luego, sin buscarlo…
A duras penas, abotagado por la noche casi sin dormir, me levanté como pude y después de entornar el  ventanal que da al campo y tras bajar la persiana, me volví a la cama para intentar, en buena lid, descabezar ese sueño esquivo y reparador que, por ser el último de la noche, parece hasta que alimenta.
Visto y no visto… Ahí estábamos de nuevo Rafael…  En aquella humilde casa de la calle Sevilla de la Chipiona de hace tantos años…  en aquel pequeño jardincito. Tu, con los años de aquella vieja fotografía en sepia que siempre he conservado como oro en paño, con aquel pantalón blanco y tus chanclas de cuero marrón… Sentado en el alfeizar del pozo de doña Manolita, con tu celtas corto que siempre te acompañaba en la mano… Y yo, con los muchos años que tengo ahora, apoyado  a tu lado, como tantas veces lo hicimos… Bendito sean los sueños que nos permiten estas vivencias tan emotivas… Hablando como entonces de nuestro Betis y de nuestras cofradías…
A nuestro alrededor… Solo el silencio entrecortado por el piar de algún pajarillo madrugador, de cualquier mañana de primavera o verano… Solos Tu y yo… Nuestra conversación y tanta sensación de PAZ,  como no era capaz de imaginar que pudiera existir hasta ayer mismo.
Fue tan breve el lapso de tiempo transcurrido entre la duermevela y el sonar del despertador, que casi lo agradezco, pues si la paz en el cielo existe, deberá ser igual a lo que yo sentía en tu tan añorada, querida y deseada presencia.
Se me volvieron a quedar tantas cosas en el tintero, papá…
Se me volvieron a quedar tantas preguntas por hacerte de nuevo, papá…
Se me volvieron a quedar en el tintero,  otra vez,  tantos abrazos por darte, Papá…
Lo único que le pido a nuestro Supremo Bienhechor es que, de alguna manera, me siga reconfortando con  estos preciosos momentos que de vez en cuando me sigue obsequiando y que me permita disfrutar a tu lado de esa maravillosa sensación de PAZ que me invade cuando, por un bendito azar, vuelvo a sentir tan cercana tu presencia.
Te sigo queriendo papá… Y te sigo necesitando tanto o más que cuando te fuiste de nuestro lado. Sé que en ese cielo en el que creo fervientemente,  estas bien… Que estas feliz y que sigues velando por todos nosotros.
Hasta la próxima papá… No tardes tanto en volver a estar un ratito conmigo.

domingo, 31 de mayo de 2015

Te sigo buscando amor…

Y sin descanso, tarde a tarde te sigo buscando amor…
Te busco entre la bruma del ayer que no se ha ido…
Intento buscarte entre los rostros  de tantos como han sido
Testigos del final del mejor poema que al dolor se le haya escrito…
 Y sin descanso, desde la medianoche hasta el alba, te busco amor…

Te busco entre los pliegues de su viejo chaleco…
Entre las ondas negras como la noche de sus cabellos…
Entre el aroma de aquel perfume que se me quedó tan dentro…
Te busco entre quimeras  y pesadillas de noches sin los sueños
Que cuando estabas con nosotros compartimos…
Te busco y rebusco en el fondo de aquel viejo ropero…
Te busco y no te encuentro ni mirando en el bolsillo
Donde guardo mi peor y mi mejor momento…
Donde tan celosamente guardo todo aquello que vivimos.

Será que no lo busco bien… Me digo en vano intento
De negar a la evidencia lo que es obvio, por sabido.
Será que aquella tarde se quedó en algún rincón dormido…
O que en aquella madrugada de sueños olvidados, lo pusimos
En algún estante por el que pasamos de largo, sin acertar a verlo.

Como es posible que con tanto como te busco amor…
Con tanto como corro tras el velo que alguna vez cubrió mis sueños,
Con tanto como lucho por volver a encontrarte, mi viejo amor…
Te alejes de mi lado cada día más y más… Y te vayas tan lejos
De esta pobre alma atormentada , de este pobre hombre tan viejo
Que busca noche y día sin descanso, todo aquel amor
Que una vez tuvo y que de forma imperceptible,  fue perdiendo.

Que no recuerda ya donde lo puso… O donde lo dejó  por estar muerto.


lunes, 16 de marzo de 2015



Que si, compadre… Que si.
Que aunque a nadie le importe
Lo que yo haya podido vivir…
Todo lo que he podido sentir…
Y a todos o a alguno de ellos, nada les aporte
Al  mundo entero le tengo que  decir
 Que ha sido el Amor a este oficio, el norte
Mi faro y mi guía, para ser lo que fui…

Que siempre, desde que atesoro recuerdos,
Allá por las calles de mí viejo barrio
Quise ser costalero… Costalero de San Bernardo.
Y que primero fui monaguillo, pude ser nazareno,
Y que al fin, tras cientos de desengaños
Pude lograr mi mayor  anhelo…
Me convertí en el aprendiz eterno del oficio
Que gracias a Él, heredé de mi padre y de mi abuelo.

Que fue por Amor a mis mayores y a la mejor de las tradiciones…
Y también por aquella fe que me inculcaron mis mayores…
Que fue quizás, por las costumbres de mi bendita tierra
O también porque mi madre me pariera
La víspera de un viernes de Dolores…

Como explico que mi Dios o que la suerte
La afición de mi padre, mi barrio  y mis quehaceres
Me llevaron al mayor de los placeres
Cuando probé las dulces mieles
Al sentir por vez primera
Lo que yo sentí  al probar la trabajadera…
  
Porque yo he sentío lo mismo
Cuando iba bajo un palio
Cuando sacaba un paso de gloria
En  una cruz de mayo o una custodia…
O cuando estaba bajo un paso de Cristo…

Sentía el calor de amigo…
La emoción del mejor de los sentimientos…
La entrega desmedida a la pasión por este oficio
El respeto por mi Virgen o por mi Cristo
Y el privilegio de poder vivir esos momentos.

Que si compadre, que yo  he sentío lo mismo
Cuando me dejaba trozos de mi vida y de mi alma
Bajo la Virgen de la Amargura, Madre de dios de la Palma,
Con el Cristo de la Sed,  o la Divina Providencia de Cristo…

En cualquier noche de duro entrenamiento
En cualquier mañana de armá, traslado o retranqueo
Bajo el paso de Herodes, San Gonzalo o el Prendimiento…
El Cristo de los Javieres o el Cristo que llega de los Remedios…
La Virgen de la Salud o la Concepción del silencio.

Cuando comenzaba Su Pasión o cuando ya estaba amortajado…
Estando caído en la tierra o de sus ropas despojado…
Instaurando la Eucaristía…
O coronado de espinas…
Clavado en la cruz… o antes de ser sepultado.
Cargando injustamente el peso de mis muchos pecados
O la tarde del Viernes Santo, camino del Calvario.
Bajo una simple Cruz o tres Cruces y algún milagro.
Alumbrado por faroles, hachones o candelabros…
Bajo caballos, sayones, judíos mal encarados…
Por soldados del templo o legionarios romanos
Que fueran acompañando a mi Cristo…
Bajo olivos y misterios alcance con todos ellos
La gloria de pasear por las calles al Hijo de Dios mismo.

Entre azahares de recuerdos, aromas de Calle Feria
Postigos del Aceite, arenal de maestrantes,
Puentes sobre ríos de aguas verdosas o vías cargadas de historias…
Por Triana, por el centro o la Macarena…
Cuando estábamos en Parque alcosa o en  Aznalcazar… 
Bajo caballos, sayones o romanos
Fuera Domingo de Ramos o la tibia Madrugada…
Nos muriéramos de calor o por llover demasiado
Nos tuviéramos que quedar  en casa…

En el frío del mes de Enero…
En el calor del verano, el otoño, la primavera o el invierno.
Bajo una parihuela  cargada de hierros…
De humildes vigas de cemento,
O de sacos de arena sin cuento…
Con un paso oscuro como la madrugada,
Dorado y centelleante a la luz de la tarde olvidada…
Bajo un palio de terciopelo o de rica plata labrada…
El mayor de los misterios, un crucificado o un Nazareno…
Un paso de Gloria o una alegoría de miedos…

Con la algarabía del mejor corneta o con toda la banda…
Escuchando el crujir del Silencio o el roce de la alpargata
Que contra el suelo, rezaba por seguiriya
En cualquier calle de un pueblo…  O de MI Sevilla,
Mientras la saeta se pierde entre la memoria y la noche cerrada.

Porque yo he sentío lo mismo
Siendo aguaor, cuando iba bajo un palio
Cuando sacaba un paso de gloria,
En  una cruz de mayo o una custodia…
O cuando estaba bajo un paso de Cristo…

No quiero ofender a mi Dios, Yo me he sentio Costalero.

Y aunque nadie  quiera creerme… Yo ya he estado en el Cielo.