domingo, 5 de noviembre de 2017

Soberano Poder… Señor y Soberano dueño de todo lo creado…

Soberano Poder… Señor y Soberano dueño de todo lo creado…
Asidero ultimo al que me agarro cuando estoy derrotado.
Refugio de este pobre pecador que acude hoy a Ti implorando
Amparo y que hastiado por el frio que corroe mi cuerpo cansado.
Día, tarde y noche por este lacerante dolor atormentado  
Que me hace desgranar cada segundo de mi vida, destrozado
Por el gélido corte del acero que van dejando en mi los años,
Con la madurez que se va yendo… y la vejez que va llegando…
Las batallas perdidas, el dolor de tantos desengaños
Tanto amor desatendido y tantos íntimos deseos postergados
Pensando que podría ser mañana… Y hoy solo acompañado
Por el triste crepitar de la llama de tantos recuerdos pasados.

Casi roto por el dolor. que no ceja en su tenaz empeño
Por desvalijarme a diario las ganas de vivir y mis deseos…
Mis ilusiones olvidadas,  mis certidumbres, mis postreros sueños,
Que me roba el bienestar cotidiano y convierte en perverso
Suministro de angustia, desánimo, pesimismo y desaliento…
Emponzoñando mis pequeños logros y todo cuanto emprendo.

El cien veces detestable y maldito dolor que me acompaña
Desde hace tanto tiempo, que invariablemente me arrebata 
El entusiasmo, colma de sinsabores cuanto intento y acaba
Con las pocas ganas que la existencia, la edad y las etapas
De una vida de esfuerzo y trabajo que comienza a estar colmada…
Y que para estos viejos hombros, ya van siendo una pesada carga.

Dolor… Persistente dolor que ni en mis sueños se desvanece.
Suplicio que la analgesia no calma, y que en ocasiones parece
Que tal vez ignorarlo contribuiría... Todo es en vano. Emerge
De entre la nada renuente a ausentarse. Es entonces, plenamente  
Convencido de que todo combate es inútil,  cuando  disientes
De todo y de todos… Renunciando a la lucha de forma indecente.

Aunque no es solo el dolor físico el que de continuo me maltrata.
Tambien, a qué negarlo, el vasto y atroz dolor que inunda el alma…
La desolación que te ocasiona el ingrato recuerdo que delata
Tu estéril negativa a aceptar la verdad… La certera puñalada
Que la vida una vez te asestó y que por mucho tiempo que pasara,
Jamás desaparece y envenena por siempre tu espíritu y tus entrañas.

Viviendo este purgatorio, entre los dolores del cuerpo y del alma
Abocado a vagar sin tregua ni consuelo… Entre lagrimas amargas
Transcurren mis días. Da igual que tu no lo entiendas, Mañana…
Después de otra noche de insomnio, al despuntar el alba,
Intentando sobreponerme a esta dolorosa y tan despiadada
Existencia, que sin saber por qué, y de una forma tan abnegada
Me siento obligado a seguir sufriendo, con la razón nublada
Nuevamente por el dolor… El detestable dolor que me acompaña
 Volveré a intentar sobrevivir a otra dolorosa y aciaga jornada…

Señor de los espacios infinitos. Dueño de mis días y de mis sueños.
Soberano Señor en el que en estos desdichados momentos
En los que triste y desgraciadamente  me encuentro inmerso…
En los que me siento abatido por el peor de los desalientos.

En los que acudo, como siempre,  a refugiarme en tu mirada…
En los que afligido por el dolor y la angustia que rebosan mi alma.
En los que no encuentro ni puerta de salida, ni puerto de llegada…
Quiero que sepas que pase lo que pase y hagas de mi lo que hagas
Siempre acataré tu voluntad, y que siempre serás la última tabla
A la que este pobre naufrago de la vida, permanente se agarra…

Te ruego Señor que escuches mis suplicas… Y que me des ESPERANZA.

domingo, 1 de octubre de 2017

¿ Quién soy yo, pobre de mí, para desafiar a la Providencia… ?



Ahora que vuelvo a dejarte por última vez, viejo amigo
Dentro del cuadro de donde no debías haber salido…
Y estando tan triste como estoy, por no haber podido
Ser nuevamente digno de ti, de mi Cristo y de mi oficio…
Te he fallado… No he sido capaz. El dolor al fin ha vencido.
Que ante el reto que suponía tan desigual batalla,
He luchado con denuedo para conseguir mi sueño.
Y te puedo asegurar que no ha sido por miedo…
Solo me ha faltado contra el dolor, empuñar la espada…
Que no, compadre.. Que no. Que la edad no perdona.
Ni las canas, ni el paso de los años, ni los excesos…
Ni el trabajo, ni el cansancio, ni el fatal atropello
Que casi me hace hablar con mi Soberano en persona.
Que no, Emilio… Que no. Que no es por falta de ganas
Ni muchísimo menos por no haberlo intentado.
Bicicleta, caminatas, el gimnasio… Todo lo que he luchado
Para poder conseguir el sueño que tanto anhelaba…
Ahora que vuelvo la vista atrás y cuento tantos años…
Tantas vivencias, tantos buenos ratos y tragos tan amargos.
Tantos amigos que se nos fueron… Tantas alegrías y desengaños.
Tantos momentos de gloria y tantos dolores de espalda… Tantos
Instantes únicos e irrepetibles y tantos sueños logrados.
Mas no me queda otra. Solo rendirme ante la evidencia.
Si Él y Ella por este pobre pecador, así lo han decidido
Está claro que contra estas razones, todo está perdido.
¿ Quién soy yo, pobre de mí, para desafiar a la Providencia… ?
En mi caso no puedo quejarme. He sido muy afortunado.
Pues mi Señor, a día de hoy, después de tanto como he pasado,
Me permite a diario ir a visitar a Su Bendita Madre y seguir rezando.
Me permite estar con los míos y me permite realizar un trabajo.
Me permite vivir, comer casi de todo y hasta seguir caminando.
Ha traído paz y sosiego a mi casa y me deja seguir soñando…
Que no me deja sacar el paso… Me duele… A qué negarlo.
Pero aquí estoy, para bendecirlo, acatar su voluntad, alabarlo
Y agradecerle a diario tanto como sin merecerlo, me ha regalado.
Y ahora descansa al fin en tu cuadro… En paz y tranquilo.
Mi viejo costal de arpillera… Mi mejor compañero… Mi fiel amigo
Que por muchos años que pasen, siempre te estaré agradecido
Por tantas cosas buenas como me diste… Y por tanto como vivimos.
Ya no te importunaré nunca más. Hasta siempre viejo amigo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Hoy quiero que sepa el mundo entero...


Nunca encontraba el momento…
Parecía que no llegaba la hora
De abrir mi corazón, Bendita Señora
y derramar tantos sentimientos
como mi corazón y mi alma por ti atesoran.

Hace tantos años… Quizás demasiado
Tiempo,  que gurdo en mis adentros
Las ganas de contar que mis sueños,
Sin Tu intercesión y tu amparo
Jamás habría podido llevarlos a cabo…
Y mucho menos cumplirlos, me temo.

Por esto, hoy que al fin me decido
A que se abran  de par en par mi corazón
Y mi pecho, quiero  pedirte perdón
Por lo que soy y por lo que he sido…
Quizás el más ingrato de todos tus hijos…

Hoy quiero que sepa el mundo entero
Que quisiste que fuera costalero
De aquel humilde paso de palio
Que tu barrio convirtió en Sagrario…
Solo la tarde noche de un Lunes Santo
Que para siempre en el corazón me llevo.

Y que a pesar de que tan solo una vez lo fuera
Y que sabias que después, siempre sería distinto
Tan hasta el fondo de mi alma quedó prendido
El momento sublime de tenerte tan cerca…
De sentir el inmenso Amor que repartes a tus hijos…
De saciar mi sed en la Celestial fuente de Salud
Que logró el milagro de cambiar en mi juventud
El camino que, casi sin pensar, escogiera…
Y que a día de hoy, agradezco a la Providencia
La oportunidad que me brindó el destino
De vivir la inefable e inolvidable experiencia
De ser costalero de tan celestial Princesa.


Virgen Sagrada María, que no me tienes en cuenta
Que cuando casi a diario voy a visitarte,
Pierda con Tu Bendito Hijo hasta la cabeza…
Y que aunque sepas que siempre voy a rezarte
Aguardas paciente y no desesperas
Al ver que mis sentidos se embelesan
En la muda contemplación de ese Cristo
Bendito de mis sueños, ante el que no resisto
Sin llorar un solo segundo siquiera…

Bendita Virgen niña de mi barrio de San Gonzalo
A la que tantas veces acudo, rezando
Unas veces… Otras agradeciendo tanto
Cuanto nos proteges a diario y cuanto nos has regalado.
Quiero que todos sepan que jamás te he olvidado.
Y que ahora, como hace tantísimos años,
Nunca olvidaré la tarde que en aquella barca
De nuestra querida plaza de España…
El que estas letras suscribe y José Luis Llanos
En tu honor, escribiéramos una modesta sevillana
Para cantarte y contar lo mucho que te queríamos.

Pedirte perdón por no haberte escrito ni una letra
En tantos y tantos folios como me has permitido
Escribir en mi vida… Y que imposible hubiera sido
De no haberlo consentido tu… Mi preciosa Reina…

Es por esto, y por tantas cosas, Bendita Señora
De mi añorado y viejo Barrio de San Gonzalo,
Que aquel muchacho, tan joven,  inexperto y alocado
Que una sola vez fue costalero de tu paso de palio…
Quiere hoy poner otra oración mas en tu corona…
Corona de estrellas que te quiere regalar tu barrio
Hecha de ilusiones, plegarias, oraciones y requiebros…
La intima oración a su Virgen de la Salud de un pobre viejo
Que en su ya lejana juventud… Pudo ser tu costalero.

lunes, 24 de julio de 2017

Y después.. Que sea lo que Dios quiera.



Como en la soledad de aquella tarde fría del mes de Enero
Sufriendo mi destierro en la playa perdida del recuerdo…
Cuando entre viejos ensueños, recordaba aquel izquierdo
Que llevaré para siempre prendido hasta en mi sangre…

Como cada vez que entre vetustos recuerdos, sueño aquel instante
En que en el pasado muchas veces, tantas veces,  sin quererlo
Dejaba jirones de vida empujando sin clemencia  aquel madero
Y que habiéndotelo entregado todo, para mí , aun no era bastante.

Como cada vez que triste y solo,  sueño  en encontrarte
Rendida al fin a mis galanteos, a mis piropos y requiebros
Y tú, esquiva muchacha, dueña de de mi amor y mis deseos…
Me sigues dejando plantado y te marchas con otros  a otra parte.

Cuando tantas veces me has dejado
El corazón partido en mil pedazos
Al comprender que ya nuestro amor,
Nuestro loco y perdido amor…
Solo era cosa de un pasado
Que quizás ya nunca volvería
 y que tal vez yo  solo sería
para ti un fugaz y efímero recuerdo…

y resulta que el otro día,
Por un amigo me entero
Que andabas buscando a aquel viejo
Que por tus hechuras se moría
Y que por calles y plazas decía
Que sin tener tu amor se moría,
Sin saber que le sigues queriendo.

Por eso quiero que sepas muchacha de mis peores desvelos
Que solo por el más breve de tus abrazos, este pobre viejo
Sería capaz como Elcano, de dar la vuelta al mundo en velero
Y hasta volverse a calzar la ropa,  con tal de escucharte un "te quiero".

Hace ya algún tiempo, muchacha, cuento los minutos  de las horas
De los días  de las semanas que me aun me faltan para amarte…
Con la juventud de entonces, como antaño te amaba… Para volver a regalarte
Tanta pasión, tanto amor y sentimientos como mi alma aun atesora.

Y al fin, creo vislumbrar en tu desplante de muchacha joven y altanera
En el brillo socarrón que aun desprenden tus ojos de mujer plena,
De morena Sevillana, que el regreso de su amado siempre espera
Que al igual que yo, tu mas rendido amor… Creo que tu tambien esperas
Que llegue ese momento tan deseado donde, en una nueva primavera

Al fin nos abracemos de nuevo y después, que sea lo que Dios quiera.

miércoles, 7 de junio de 2017

Hasta luego y hasta siempre… Mis queridos abuelos.


Aunque no puedas creerme, amigo
Que ahora lees mis pobres letras,
Llevo tanto tiempo…Días, semanas enteras…
Intentado sacar del tierno abrigo
Que el recuerdo emocionado nunca altera,
Este sentimiento que mi poca paz perpetra.

Porque quiero hablarte de los recuerdos
De aquella infancia, tanto tiempo adormecida
En la que como niño, que esbozaba apenas vida,
Sueños, amores por venir y primaveras florecidas
Vivía tan rotundamente feliz y en paz junto a sus abuelos…

Dolores, Teresa, Pepa, Emilio y Antonio … Eran aquellos
Los nombres que llenan de felicidad mis recuerdos.
Los que en tiempo de tanta miseria y carestías,
Suplían con amores, el devenir de nuestras cortas vidas.

Ellos, eran la alegría al recogerte a la puerta del colegio,
Cuando tus padres, por trabajar, no podían hacerlo.
Y eran el paseo, la merienda, el pan con aceite, el mayor privilegio…
O aquel vaso de leche calentita, que hacia olvidar el invierno.

Ellos eran el tan ansiado regalo de reyes y el aguinaldo.
Los que cuando llorabas… Te daban aquel abrazo
Que llenaba tu pequeño corazón de ternura y consuelo
Tras llegar a veces a su casa corriendo sin resuello
Después de aquella pedrada o aquel batacazo.

Los que las largas noches de invierno, se dedicaban
A ayudarte con los deberes, a preparar los pijamas
Que calentaban en el brasero de cisco que había en la casa.
A prepararte la cena, a enseñarte la oración y que rezaba
Contigo… Cuando derrotado de sueño, al fin te acostabas.

Los que a base de un amor que atesoraban
Sin quizás saberlo… El que no pudieron regalar
A sus hijos por falta de oportunidad o de tiempo…
Nos regalaron su mayor tesoro, nos dieron sus besos
Que ahora que yo soy mayor, tanto valoro y deseo.

Los que poco a poco, con el paso de los años
Uno tras otro, se fueron marchando de nuestro lado…
Dejando un vacio tan grande, que nunca pudimos llenarlo.
Dejándonos tanto amor, que solo nos queda recordarlos
Como lo mejor que en la infancia tuvimos y disfrutamos.

Por eso hoy quiero hacer este merecido homenaje
A esas personas que significaron tanto en mi vida.
Que tanto bien hicieron por mi  y que en la lejanía
Del emocionado recuerdo, donde tanto amor aun palpita…
Ahora que el paso de tiempo y la vejez, como veloz carruaje,
Me acerca poco a poco al abismo insondable del olvido…
Antes de que mi memoria se apague y no consiga acordarme
De mis queridos, añorados y nunca bien ponderados abuelos,
Quiero que el mundo sepa sepa que si… Que al menos
Mientras yo viva y sea capaz de atesorar recuerdos,
Siempre, en el fondo de mi corazón permanecerá
Aquella diminuta llama, que ellos, sin quizá pretenderlo
Prendieron en mi corazón de niño y que el tiempo dirá
Si supe transmitir a mis amigos, a mis hijos o a mis nietos…
Y que los quise con locura… Y que los sigo queriendo
Tanto y tanto como los sigo echado de menos.

Hasta luego y hasta siempre… Mis queridos abuelos.

sábado, 22 de abril de 2017

A tu lado, mi tierno amor de primavera...



Qué velozmente pasan el tiempo y los años…
Porque cuando aún no contábamos desengaños
Y  los días y las horas corrían tan deprisa…
O  la tarde y el tiempo, de pronto,  se detenían.
Y todo lo por venir, tan poco importaba.
Viviendo el momento, mirando al mañana
Sin temores, miedos ni cortapisas…
Lejanas y casi olvidadas tardes y noches de risas,
Que distantes y lejos nos quedaban las canas…

Vida que atropelladamente pasaba
Entre ilusiones lejanas y desilusiones cercanas…
Unas veces entre locura y sonrisa…
Y otras, entre un par de dramas.
Entre ensueños de felices mañanas…
Y sueños de madrugadas pasadas
En que la vida nos sonrió enamorada.

A tu lado, mi tierno amor de primavera,
La vida transcurrió como las estaciones pasan…
A veces, como una limpia carcajada…
Y otras, como una puñalada certera.
Unas veces Poco a poco… Como si a pasar se resistiera.
Otras… Corriendo como el depredador tras su presa.
Como la suave brisa que pasa por tu vera…
O como un huracán que todo se lo lleva.
Tan deprisa que casi no te enteras …
O tan lentamente como una infeliz espera…
Tan breve como la fugaz estrella,
El momento feliz en que te diviertes…
O el segundo eterno en que el torero convierte
la mejor media verónica que imaginarse uno pudiera.

Como puedo contar y cantar lo que por ti siento…
Siempre has sido, lo serás y sigues siendo
El grato y conmovedor recuerdo que florece…
Como la dulce primavera que aparece
tras los fríos y el rigor del crudo invierno.

Corazón desinteresado capaz de llegar
A dar lo que no tienes, sin siquiera preguntar…
La mejor esposa, amante y confidente 
Y que a mi vida solo aporta bienes.
Hembra cabal, fiel amiga y compañera.
Mi más paciente y eficaz enfermera...
La que para siempre mi alma recluyera
En su insondable pozo de interior belleza.
Cómplice de mi aventura, mujer tenaz,
Callada, tímida y obstinada, mujer total....
Indescriptible joya… Perfume, aroma y esencia…
Piedra entre las más preciosas,
De entre todas las flores, la más hermosa.
Pequeño colibrí de colores
Que pasas por mi existencia
Derrochando y repartiendo amores.

Podría seguir diciendo, podría haber escrito…
Por poder quererte más, mejor y más bonito,
Querría volver a convertirme en un chiquillo
De inquieto corazón e infantil espíritu contrito
De cariño fraternal y de amor profundo henchido
Ante la cruda verdad… Y el corazón partido
Ante tanta bondad y tanto amor vertido.

Precioso sueño de juventud compartido
Junto a ti, en tantos años pasados
Cariño desmedido, feliz a tu lado en el trabajo
Feliz a tu lado en lo ganado…
E infeliz a tu lado en lo perdido…
Asunción de mis peores desvelos
Y de mis mejores momentos vividos…
Cómo agradecerte lo entregado.
Cómo devolverte tanto como me has dado…
Cómo olvidar tanto como hemos compartido…
Sólo con pasar contigo un rato 
Ya me puedo dar por bien pagado.

Que podría darte a cambio…
Mi dulce afán de sueños dormidos,
Compañera de mi vida y mi camino.
Por intentar devolverte tanto amor apasionado…
Por procurar devolverte tu mejor regalo
La única capaz de obrar el milagro
De convertir en sueños todo lo que vivimos.
Solo me resta hacerte este pequeño encargo,
Quinta esencia de mi amor más desbordado.
Que no me faltes nunca… Que sigas siempre a mi lado.
Que cuando los avatares de nuestras vidas,
Cuando compartamos lagrimas o sonrisas…
Los momentos felices y los infortunados,
Los días de miel y rosas o los mas ingratos.
Los momentos de plenitud o los mas aciagos.
Cuando mal por bien nos devuelva el destino…
Cuando el dolor nos tenga entristecidos
O cuando a veces, por el contrario
Con el bienestar seamos recompensados.
Te pido que siempre estés a mi lado
Donde siempre que te busqué, yo te he encontrado.
Que pueda acudir presto a tus brazos…
Que me envuelvas eternamente en tu regazo,
Y que estés dispuesta siempre al mejor de mis abrazos.

Queda por fin con Dios,
Mi deliciosa y sin par doncella.
Deja que por un momento, mi corazón
y mi mente descansen, mi  loco amor.
Hasta que mañana de nuevo amanezca.





lunes, 17 de abril de 2017

Has vuelto para volver a herirme en mis adentros…




Ahora, que como cada año, has vuelto
para volver a herirme en mis adentros…
Para volver a darme fuerzas, ganas y hasta alientos…
Para volver a incendiar mi tupido bosque de recuerdos.

Ya te veía venir muchacha... Te presentía allá a lo lejos,
en el más intimo rincón de la memoria...
Volviste para pasar, sacarme otra vez  de mis sueños
y como pasa siempre, quedarte.
De la mano de mi abuelo y de mi padre,
prendida en mi... Esta es la historia
de este loco amor que sueño para soñarte
noche a noche, tarde a tarde... Día a día...
Muchacha siempre joven a mis ojos, chiquilla
De mirada altiva que me enamoraste aquel día…
Y que para siempre me robaste
El corazón… El alma, el aliento y hasta la vida.

Ni puedo ni quiero olvidarte.
Y ahora que te fuiste en un instante,
solo rezo a mi Dios para que el tiempo pase
fugaz y vuelvas de nuevo para quedarte
otra vez junto a mi... Muchacha tan cruel y distante.
Fragancia inolvidable a Mirurgia de mi madre
y la colonia sin nombre de mi abuela.
El aroma del clavel, del jazmín o la azucena...
El olor a calentitos del postigo,
Almendras garrapiñadas o adobo de Cerrillo.
El olor de mi viejo barrio de San Bernardo
y el recuerdo del vetusto portalón de la calle ancha la Feria.
El frescor y la bulla bajo el naranjo en San Gonzalo,
Arenal y lejano arrabal de heridas que nunca cierran…
El recóndito balcón donde la saeta quiebra
el silencio de la noche y hace llorar a la luna llena…
El abrazo del amigo, la más dura corría y el terminar de la faena…
Causa final de mi gozo o de mi pena…
Despertar de mi juventud, luz de guardabrisas brillante
Y brisa entre varales de ese paso palio cimbreante
que se va entre incienso y azahares
para volver en Primavera a deslumbrarme...

Flor que en mi corazón jamás se marchita,
Eterno desvelo de mis noches despierto.
Perpetuo imán que atrae mis recuerdos.
Mi mejor ensueño y mi peor pesadilla…
Fanal y luz que ilumina cada uno de mis días.

Ay muchacha que siempre que vienes
te vas…Y vuelves para quedarte…
Y aunque a la larga, acabes marchándote,
Tu dulce recuerdo es el que me sostiene
siempre prendado y enamorado de ti
cautivo de por vida de tu esencia…
Yo, pobre diablo. El que más añora tus ausencias.
Sé que igual que has llegado, te irás, si…  
Pero yo seguiré aguardando el instante
tan soñado, Por si acaso de nuevo,
quieres venir a los brazos de este pobre viejo
loco de amor que ya que no puede abrazarte,
y se conforma con mirarte de lejos

y seguir soñando que sueña… Para soñarte.

jueves, 30 de marzo de 2017

Escalofrío que consume y recorre el alma…

Soberano Poder de Dios que mi vida entera reclama...
Escalofrío que consume y recorre el alma…
Mar donde los ríos de lagrimas acaban
Alfa y omega de nuestra existencia cotidiana.
Silencio abrumador hecho palabra.
Soberano Poder de mis ensueños…
Ayer no pudo ser. Ayer, solo y de lejos,
Pude acompañar en silencio el cortejo…
Mientras la más intima emoción pugnaba
Entre el deseo, el ansia desmedida y la locura
De poder llevarte nuevamente… Y la cordura
Que sensatamente de tus andas me alejaba.
Ayer, Señor, no pudo ser. No pude como antaño,
Convertirme de nuevo como quería en tus pies descalzos…
Benditos pies de la imagen de mi Cristo venerado.
Tu, mi Cristo… que marcaras mi senda y mi camino, hace tanto
Tiempo y que comprometido, asumido y aceptado,
Espero me conduzcan ante ti, mi Cristo más amado.
Tu, Señor… Efigie cierta del Dios en el que creo…
Imagen adorada y grabada a sangre y fuego
En mi alma, en la que al fin me recreo
Cuando el dolor y las penas me dejan deshecho…
Cuando la vida se obstina y te golpea de nuevo
Dejando tu corazón como un campo en barbecho.
Tu, Soberano Señor de mi vida y de mi tiempo…
Oración viva con la que comienzan mis días.
Solo, entre cuatro faroles, Soberano Poder… El Mesías
Prometido al hombre… El humilde Cordero
De Dios… Mi Jefe, mi dueño, mi faro y mi guía…
El que me hace soñar hasta cuando estoy despierto…
Ayer no quisiste Señor que fuera tu cirineo.
Solo pude rezarte, mirarte y llorarte de lejos…
Y aun así, con mi existencia y mi alma partidas
En dos, con el corazón roto y llorando a lagrimas vivas…
Hágase tu voluntad, Bendito Cristo y no la mía.
Aunque solo Tu sepas que hubiera dado la vida
Por poder volver a convertirme en tus pies de nuevo.
Bendito y Soberano Señor de mis sueños…

lunes, 13 de febrero de 2017

Para ti... Mi paciente compañera de viaje...

Desde aquella tarde de Febrero…
Que  con el paso del tiempo
Se ha convertido en fugaz y efímero recuerdo.
Han pasado tantas cosas, vivimos tantos momentos…
Y todo ha pasado tan deprisa… Tan sólo un instante,
Que convierte el sugerente recuerdo, en vibrante
Sinfonía de arpegios de juventud insensata…
Y que aun hoy, después de tanto y tanto tiempo,
Me sobrecoge,  conmueve y enerva el alma.

Desde aquella tarde de Febrero…
Cuando tras apenas percibirte
Cruzando San Jacinto, dejaste sin aliento
Aquel corazón que en nada creía y convertiste
Para siempre en belleza y ensueño
Cada uno de mis más íntimos anhelos.
Desde aquella tarde que aun recuerdo
Teñida del color del sol de aquel Febrero
En que la vida nos llevo a nuestro primer encuentro…
Con el olor del azahar recién abierto
En los naranjos del barrio que llevamos tan adentro.

Desde aquella tarde de Febrero
En que descubrí la hermosura hecha mujer…
El pozo de agua fresca en el que calmar mi sed,
El frescor de mis veranos y el calor de mis inviernos…
La causa de mis mejores y mayores sueños,
El puerto al que siempre deseaba volver…
Y la puerta de mi Cielo o de mi infierno.

Desde aquella tarde de Febrero
Que para siempre guardo en mis adentros,
En que descubrí el profundo candor de tu mirada,
Aquella sonrisa tuya que era toda primavera,
Tu sonrisa… Como el temblor de la flor recién cortada.
Y tu enorme timidez y tus silencios, que quisieran
Decir tanto… Sin decir ni una palabra...
Y que convirtió una simple chispa en una hoguera
Que no apagaron desengaños,
Ilusiones rotas, ni el paso de los años,
Nuestras discusiones o el peor de los momentos.

Desde aquella tarde de Febrero…
Solo bendigo el día
En que el Señor te trajo a mi encuentro.
Y solo le pido a la vida
Ser capaz de parar el tiempo…
Conseguir que olvides los malos momentos…
Disfrutar cada instante tu compañía.
Pasear por la playa como hicimos aquel verano…
Felices y juntos… Cogidos de la mano.
Lograr que te sientas dichosa a mi lado…
Compartir tu alegría y tu llanto…
Poder regalarte a diario un te quiero.
Velar tu sueño cuando estas dormida…
Por la mañana, decirte hasta luego,
Cuando llegues, darte la bienvenida…
Lograr que tu boca se rompa en sonrisas…
Darte a la mañana, un beso de buenos días
Y por la noche, desearte felices sueños.
Ser en invierno, tu calor y tu abrigo…
Ser tu mirra, tu oro y tu incienso
Vivir toda la vida contigo
Y cuando ya seamos muy viejos…
Como aquella tarde, hace tanto tiempo,
Decirte como entonces que te sigo queriendo…
Y que nunca tuve mejor regalo
Que el que tan cerca de San Gonzalo

Me hizo mi Dios… Aquella tarde de Febrero.

sábado, 28 de enero de 2017

Y del abismo de mis miedos, siempre me arrebatas...



Desconcertado por mis íntimos arcanos
Con los que a diario convivo y muero
Poco a poco, al fin comprendo
La profunda desventura en que me encuentro…
Entre dudas, insomnio, dolores y lamentos,
Viendo el día de mi curación más alejado…
Después de tanto y tanto sufrimiento…
Tras padecer estos meses de calvario
Caer en el pozo insondable de la duda… Y temerario,
Cuestionar hasta el convencimiento más primario…
Después de creer haber perdido hasta la paciencia…
Tras cometer hasta alguna que otra imprudencia…
Luego de vencer la incertidumbre malsana
En la que a día de hoy se encuentra sumida mi alma…
Que cansado por el dolor que me acosa diariamente…
Angustiado por la duda omnipresente
Que hasta nubla el entendimiento y te engaña…
Cuando el recelo y el espanto te corroen las entrañas…
Me refugio al fin en Tu Bendita sombra revelada
Que a mis ojos, inevitablemente
Y de la forma más inesperada
Como ayer… Como hoy… Como siempre
Del abismo de mis miedos me arrebata.
Y que olvidando todos mis temores,
la angustia permanente en que me encuentro y los dolores…
Sumergido en la dulzura de Tu profunda mirada
Vuelves mis recelos desmedidos en confianza,
Haciendo que desaparezcan los errores
En los que tan a menudo, cae mi alma atormentada.
Por esto, nuevamente doy las gracias
A la vida, al destino… Al bendito azar que me llevó
Aquella tarde de Noviembre hasta tu casa…
Pues desde aquel bienaventurado día, mi corazón
Para siempre se colmó de amaneceres y Esperanza.
Gracias Bendito Cristo de mis sueños
Por mostrarme a diario mi camino.
Por ser mi único y mayor consuelo…
Por enseñarme a corregir mis desatinos…
Por cuidar de este pobre viejo
Que acude a Ti en busca de aliento.
Y velar de forma permanente por los míos...
Por proteger a mi familia y mis amigos
Y al fin, rescatarme del averno de mis miedos.
Mil veces gracias. Bendito Cristo de mis sueños.

Pero tu joven aprendiz de amante, envejeció...



Hoy te vuelvo a desear, muchacha…
Hoy de nuevo, anhelo tu dulce abrazo.
Quiero sentirme otra vez en tu regazo
Como en tantas noches ya casi olvidadas.
Necesito sentir otra vez el zarpazo
Del deseo en lo más profundo del alma
De este pobre viejo que tanto te ama.
Que daría yo por sentir de nuevo
Aquel profundo y tenaz desasosiego
Cuando por la calle López de Gomara
Entre prisas juveniles, mi pasión desenfrenada
Hacía correr por mis venas el agridulce veneno
Que a tu deleitoso encuentro me acercaba.
Por volver a presentirte enamorada…
Por volver a soñar que tu tambien me deseabas …
Por soñarte feliz y gozosa en nuestro encuentro
Por poder llegar a poseerte por entero…
Por fundirme contigo en un abrazo eterno…
Ansiando como loco el momento
En que nuestras almas se encontraran.
Y llegaba el momento…
Y mis sueños se cumplían.
Y podía ser tuyo de nuevo…
Y tu podías ser otra vez tan solo mía…
Y despacio… como un río se va al mar, el tiempo pasó.
Y yo te entregue mi cuerpo, mi alma… Mi vida y todo mi amor.
Y tú, altiva y esquiva muchacha… Me diste calor...
Pasión arrebatada, felicidad insensata… Y el dulce dolor
Que para siempre me llevo en lo más profundo del corazón.
Pero tu joven aprendiz de amante, envejeció.
Y aunque el tiempo de nuestros encuentros ya se marchó…
A pesar de que ahora, solo y de lejos, apenas consigo verte…
Solo el cielo sabe lo que daría yo por volver a tenerte.
Aunque solo fuera por una postrera vez, nuevamente
Bendita muchacha que me diste tanta vida, tantas veces…
Y que con tu ausencia me estás dando tanta y tanta muerte.

Y apareces de nuevo, muchacha…



Cuando la noche, fría y oscura
De este Enero, empeñado
En volver a evocar de mi lejana juventud, la locura…
Que convierte toda la magia del pasado
En tantas vivencias y recuerdos gratos…
Y el presente en amargura…
Cuando la mañana vence al sueño
Y el sopor del viejo ensueño
Deja atrás la quimera, dando paso a la cordura…
Entregándote de nuevo a la verdad más cruda.
Te insinúas en el fondo de mi anhelo
Permanente y apareces de nuevo, muchacha…
Aquella que me enamoró en la madrugada
De una vida que apenas comenzaba
Y que preñó para siempre el alma
De este pobre infeliz que te idolatra.
Y te acercas a mi lado y susurras quedamente
Sinfonías de pretéritos sentimientos
Que adormecidas por el tiempo,
La distancia y la vejez que entorpece
La visión y hasta el sentido más renuente,
Llevándome de nuevo al rincón del desaliento…
Y así, entre las tablas de aquella vieja
Parihuela, henchida de jirones
De ensueños que despiertan
Como sombras del pasado
Donde quedaron tantos viejos amores
Hoy de nuevo he recordado
A tantos y tantos buenos hombres
Que en aquella juventud incierta
Pasaron tan buenos y malos ratos
Tantas noches de gloria y tan amargos sinsabores…
Y como vuelves a mí, te iras de nuevo Muchacha…
Dejando en mi boca el regusto amargo
De tenerte de nuevo a mi lado
Y que en lo mejor de mi ensueño te marchas…
Dejando a este pobre viejo
Solo… Y a solas con sus recuerdos.
Bendita mil veces… Y amada muchacha
que cuando menos lo espero
tras cualquier esquina de mis deseos
de la nada, apareces trayendo el amor y la paz a mi alma.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Feliz Navidad.



Hoy por querer, quisiera
Que nuestro Señor me bendijera
Y Su Bendita Madre me concediera
Hacer realidad esta infantil quimera…
Solo te pido cuatro deseos, Señor…
El Primero, poder tener unos brazos
Tan fuertes, tan grandes y largos…
Que a ser posible, Señor
Fundiera en el mejor de mis abrazos
A todos y todas a los que tu Amor…
Eterno y Bendito Amor
Sin medida ni reparos
A lo largo de mi vida me obsequió,
Haciéndome quizá el mejor de los regalos.
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que no
He sabido encontrar el momento de amarlos…
El segundo deseo, Señor…
Tener grandes y fuertes manos.
Grandes y fuertes para hacer el mejor reparto…
Repartir Paz, Esperanza y cariño a mis hermanos,
Todo lo que de bueno albergue mi corazón
Para los que he amado,
Hoy amo, o amaré en un futuro lejano…
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que no
Me he sentido capaz de poder amarlos.
Y si pudiera ser que pudiera
El tercero, Señor…
Que Tu que todo lo puedes, me concedieras
La oportunidad de regalar de mí, lo mejor.
Mi mejor sonrisa, mi desmedida pasión…
Mis ánimos, mi mejor aliento… Y que sirviera
Para aliviar el llanto, la pena y el dolor
Que anida en el fondo del alma ajena.
Y de aquellos a cuantos quise, a los que querer quisiera
Y de aquellos por los hoy siento el mejor amor…
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que pudiendo haberlo hecho,
No haya sido capaz de conseguir dar aliento o consuelo.
Y el cuarto, Señor…
Hasta que mi alma y mi cuerpo encuentren descanso,
Poder pedir perdón a todos a cuantos
Sin desearlo, Ofendí, molesté, o hice algún daño
A lo largo de mi vida, en tantos y tantos años…
De la misma manera que yo perdono a cuantos
A mí me lo hicieron, me lo harán… O me lo hacen hogaño.
Y también, ¿por qué no…?
A todos y a todas a los que a pesar de intentarlo
No fui capaz de devolver más amor
Tras, después de alguna falta, haber sido perdonado.
Que nuestro Señor y Su Bendita Madre, bendigan cada uno de nuestros hogares y nuestras vidas siempre…
Mis mayores y mejores deseos de paz, amor y felicidad para todos.
Feliz Navidad.

Pudo haber significado el punto y final a mi relato...



Cuando la vida, abruptamente
Te hace junto a Dante, caminar
Por el peor de los círculos del averno…
Cuando tenaz y provocadora… Súbitamente
Al peor de lo banquetes te convida…
O cuando inesperadamente te incita
A renegar de lo mejor de tus adentros…
Como ayer, como ahora… Como siempre
Ha pasado a lo largo de mi vida…
De la nada, siempre apareces…
Y a mi desesperada llamada compareces
Para ofrecerme la esperanza en la ilusión perdida.
Bendito Cristo de mis sueños
Que pusiste Tus divinas manos
En ese segundo tan nefasto
Que pudo haber significado
El punto y final a mi relato.
Bendito Cristo de mis sueños
Con el que anhelo encontrarme
El día que decidas llamarme
Para disfrutar del gozo eterno
De estar en tu presencia, sin temor al tiempo.
Y si dicen que no existes… ¿Quien me protege…?
Y si dicen que es mentira… ¿Quien me proporciona Esperanza…?
Si niegan Tu presencia… ¿Quién de la nada emerge…
Cuando el horror, la duda y el dolor nos atenazan…?
¿Como corresponderte,
Bendito Cristo omnipresente…?
¿Cómo darte gracias, mi Dios omnipotente…?
Muéstrame Señor como agradecerte
Que indudablemente me has salvado
Como hiciste antes tantas veces...
Cuando siendo un inconsciente
Cientos de veces me la he jugado...
Y ahora, en ese segundo inesperado
En que la vida desgraciadamente
Me puso tan cerca de ir en persona a verte…?
Por eso nuevamente hoy proclamo
Que esta es mi Fe y así yo lo declaro…
Creo en Ti Señor… En el Dios del Amor sin medida ni reparos…
En el Dios que me ayuda a levantarme cuando caigo.
En el Dios de la Misericordia y del perdón de los pecados…
El Dios de la humildad y el que socorre al desamparado.
El que está al lado del que se equivoca y del necesitado…
El que a diario te ayuda y te protege.
El que siempre que lo necesitas aparece
Y que te espera para ofrecerte Su mano
Para sacarte del abismo en que la vida te sumerge
En el momento más inesperado.
Bendito Cristo de mis sueños, gracias nuevamente
Por estar siempre a mi lado.

Hasta donde es licito que dude el alma...



Hasta donde es licito que dude el alma...?
Que dude o duela la entelequia, que a veces asalta
la profunda e ineludible verdad de la existencia
que acongoja el dulce abrazo o la mentira...
Que en ocasiones, al dudar... Hasta enajena...

Donde llega el equilibrio de la palabra...?
Donde está el manual que explicara
en pocas frases, el camino de la vida...?
Por que tantas veces, quizá demasiadas
veces... El sentimiento no encuentra la palabra
que pueda definir lo que siente el alma
ante oscuras vivencias ya pasadas
o ilusiones por venir en esta vida...

Por qué los atávicos miedos sobresaltan
el lento e ineludible transcurrir de los días...?
Por qué el fonema se pierde en la garganta
cuando tratas de gritar que no dominas
el instante que, a pesar de todo pasa
rápido y veloz... Destrozando tu alma...
sin quejarte o proferir ni una palabra.

Que puedo hacer, pobre y mísero de mi
si cuando a veces callo, debería decir...
todo lo que, dentro de mi corazón guardo
para, después de tanto intentarlo
y no poderlo conseguir, no evitar herir
el entendimiento del amigo o del hermano
del padre, la esposa o el hijo... Y sustituir
la verdad que de mi alma brota a trasmano
y el exabrupto, por lo que quieren o desean oír...?

Y en estas y otras parecidas..
Va transcurriendo la cruda y dolorosa vida.
A veces temiendo a la duda, otras a la mentira.
Las mas de las veces...
Haciendo lo que no quieres...
Pero agradando al que no te estima...
Intentando complacer al que te mira...
Y desearía que un autobús te pasara por encima.

Como ayer... Como ahora... Como siempre...



Si dicen que no existes… ¿Quien me habla…?
Si dicen que es mentira… ¿Que me mueve…?
Si niegan Tu presencia… ¿Quién se infiere…
Cada vez que Te reclamo y me haces falta…?
Cuando tantas veces, pido ayuda…
Porque el dolor y el paso de la vida me doblegan,
Y todo mi esfuerzo y mi lucha, solo lleva
A la desesperación… ¿Qué es lo que me empuja
A encontrar la solución a mis problemas…?
¿Qué respuesta me daría el amigo,
Si acaso preguntara algún día…?
¿Quien acude a socorrerme, cuando todo se avería…?
¿Quien hace en la vida tanto bien para conmigo?
¿Quién me levanta, si mi ánimo desfallece…?
¿Qué me hace querer y respetar a mis hermanos…?
¿Quién me llena de Esperanza en cada ocasión que fracaso…?
¿Quién pone el Amor en el corazón de la gente…?
Esta es mi Fe y así yo lo declaro…
Creo en Dios, en el Dios del Amor sin medida ni reparos…
En el Dios que me ayuda a levantarme cuando caigo.
En el Dios de la Misericordia y del perdón de los pecados…
El Dios de la humildad y el que socorre al desamparado.
El que está al lado del que se equivoca y del necesitado…
El que te espera para ofrecerte Su mano…
Pues bien, mi querido hermano,
Si alguna vez te has preguntado
Como llegar a Su lado…
Acercate al portalón y sin prisas, agarrate de su mano
Y que Él te muestre la gloria… Que siempre te está esperando
En la Parroquia de San Gonzalo.

El carbonerillo Palermo...



Por extrañas razones que desconozco, esto, que lei en 2º de Bachiller, se me quedo grabado... Hoy he vuelto a encontrarlo. Será la fiebre.
El carbonerillo Palermo...
Era tosco y feote el chiquillo de Palos, con unos claros ojos de fija redondez. Guardaba el carbón en el monte y lo traía al pueblo en una burra vieja, digo, entre una burra vieja y él. No se montaba nunca en la burra cargada con los sacos, la ayudaba con cuidado de niño.
La burra era para él la compañera de lo más largo de su vida, burra madre, burra hermana, burra amiga. En el campo solo, la burra lo era todo para él. Le llenaba el monte de vida tibia. Y con ella no se sentía vacío ni de cuerpo ni de alma por los arenales perdidos.
Aquel invierno la burra cayó mala. El carbonerillo, concentrado su amor, hacía todo lo posible por comprenderla, por adivinar lo que tenía, para sanarla. Horas largas, inmensas horas de angustia en el monte. Viento en las copas de los pinos, pajarillos ajenos, horizontes más lejanos. Cuando ya la burra se echó y él no podía moverla, ideó cuidarla, entretenerla a su manera. La rodeó de paja, le traía hierba seca, le ofrecía su pan con aceite, su sardinilla, su naranja. Se pintaba la cara con almagre y cisco y le bailaba así; le contaba, echado contra ella, unos largos cuentos, le cantaba sevillanas, peteneras, malagueñas. Sintió frío y le encendió a la burra una buena candela y se la mantuvo hora tras
hora hasta que la burra se murió.
… ¡Pero la burra se murió contenta!, decía, con su lagrimón sucio temblándole. Contenta la burra, comprendida y amada del niño contento; el triste, el humilde trabajadorcillo.
Juan Ramón Jiménez

Macareno de Triana o trianero de San Gil.



Preciosos versos de Jose Maria Machado.
Por si a bien tienen VV.MM. leerlos.
Macareno de Triana
o trianero de San Gil.
Que en Pureza o Resolana
el Viernes por la mañana....
!!Señores......hay que morir!!.
Que no existe competencia,
que el Señor de La Sentencia
daría su propia vida
por aliviar las caídas
del Rey de los trianeros.
Que lo sabe el mundo entero.
Que las hermanas se adoran
y la misma pena lloran
por un Hijo que se vá.
Que no se puede aguantar
que existan enfrentamientos
donde manda el sentimiento
y el cariño de verdad.
Fuera pasadas rencillas,
que todos somos Sevilla
y cofrades sevillanos.
Hermano.....toma la mano
de un macareno jartible
para que vean que es posible
presumir sin discutir
y ronear sin herir
Tu emoción está en Pureza
y la mía en la grandeza
de mi Hermandad soberana
por Parras y Resolana.
Un macareno en Triana
o un trianero en San Gil.
Que mas se puede pedir ??.
Que los dos barrios aclaman
a dos divinas hermanas.
Son Macarena y Triana
y el Viernes por la mañana......
!! En Sevilla..... hay que morir !!.

Esa lagrima tuya…



De D. Victor Garcia Rayo.

Esa lagrima tuya…

En la plaza del Salvador no cabía más fe, no quedaba espacio para más esperanza. No había butacas para tanta misericordia y mientras pasaba, hijo, tu padre del cielo con esa túnica que marca la distancia entre lo imposible y lo cierto, mi pecho empezó a prepararse para asistir a un evento que entenderás mejor cuando, pasado el tiempo, lo que te quede de mí sea el recuerdo del hombre que te enseñó a querer a Sevilla con toda su alma y a Dios sobre todas las cosas.

Yo sentí, amor mío, cómo se te aceleraba el pulso y empezaba tu corazón de quince años a bombear temores nuevos. Era tu primera vez. Jamás habías visto al Señor en su paso por las calles de Sevilla porque tus obligaciones como marinero de Esperanza no te lo permiten. Yo vi en tus ojos los cristales vírgenes, limpios. Aún no habían sido rayados por la luz del Dios de San Lorenzo. Cuando se ve por vez primera al Señor en la calle, tu mirada queda señalada para siempre, como con un rasguño imborrable. Ya tus ojos no serán los mismos jamás. Porque han visto a Dios andando por una calle.

Cuando llegó a nuestra altura, sentí que te estremecías a unos centímetros de mí y empecé a escuchar esos tiernos gemidos, imperceptibles para el mundo pero clavados para siempre en mi memoria y en el llanto de tu madre, que se estaba dando cuenta de todo, como todas las madres. Era tu bautizo real como sevillano. Estabas viendo a Dios, escuchando su forma de caminar, llorando por primera vez con Sevilla, como llora Sevilla.

Dejé que pasara sin tocarte pero me moría de ganas de apretarte entre mis brazos. En ese momento nada en el mundo debe interponerse entre Dios y uno. Y también dejé que vieras cómo se marchaba, cómo se iba caminando la auténtica fe de este pueblo. Le pedí una vez más por ti, por todo lo que estabas sintiendo en ese preciso momento y le entregué para siempre una fidelidad nueva, el amor de otra persona que acudirá a sus plantas a la hora del ahogo y la zozobra.

Ese que pasaba, amor mío, era Dios. Y por eso lloraste al verlo por primera vez. Cuando nos fundimos por fin, ya con el Señor a unos metros, en ese abrazo que jamás podré olvidar, sentí que llorabas encima de tu padre de la tierra después de haber visto caminar a tu padre del cielo. Y volvió a cerrarse un círculo en mi corazón, en mi vida, en un nuevo sueño cumplido.


Ya tienes, Álvaro, los ojos rayados, la marca hecha. Has visto andar al Creador por primera vez en tu vida. Y a esta hora, delante de tus lágrimas, tu padre de la tierra no es capaz más que de echarse a llorar de orgullo. Lo hago ante Dios. Y Dios, mi vida, vive en San Lorenzo.