sábado, 2 de julio de 2016

Usted no pierde la oportunidad...


Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 0,30€ (Treinta céntimos) sacando fotocopias personales en la fotocopiadora del trabajo, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene oportunidad de Robar 1€ llevando para casa el lápiz del trabajo o del compañero, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 5€ a la cajera que le dio de más en la vuelta, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 15€ de un artista comprando un DVD pirata, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 100€ de Microsoft al descargar un windows crackeado en un sitio ilegal, usted no pierde la oportunidad.
Cuando usted tiene la oportunidad de Robar 1000€ escondiendo un defecto de su coche al venderlo, engañando al comprador, usted no pierde la oportunidad.
Y usted no pierde ninguna oportunidad, devuelve la cartera pero se queda el dinero, evade impuestos, paga sin factura, etc, etc, etc...
Bueno, si usted trabajara en el gobierno, y cae en sus manos la oportunidad de robar 1.000.000€ es seguro que, como usted no pierde oportunidad, iría a aprovechar más esta oportunidad. Todo recae en una cosa de acceso y oportunidad.
Nuestro problema no son solo los políticos en el poder porque ellos son solo el reflejo de nuestra sociedad de mas de 40 millones de oportunistas educados en la permisividad e incluso justificación del pillaje. Los políticos de hoy, fueron los oportunistas de ayer.
Va a ser dificil cambiar esto pero empieza por cada uno de nosotros. Por no hacerlo y por recriminar a quien nos cuente lo que hace.
La foto, un lápiz BIC robado. Fue la oportunidad de alguien.

sábado, 12 de marzo de 2016

Pensar que solo son cuarenta años...



Abrumado por el peso de la fiebre… De la gripe y de los años.
Pugnando con poder llegar hasta el trabajo…
Estando  malo como estoy… Y tan cansado…
Vuelvo otra vez a tus calles, viejo barrio de San Gonzalo.
Entre olores que me llevan a otros tiempos
Azahar de naranjos florecidos e incienso
Y clavel… Que se cuela bajo el paso.

Vivencias y aromas, apenas fue ayer…
Y hoy vuelven a ser recuerdo encendido…
De repente, el fogonazo… Fue solo ayer
O ha pasado en un instante vagamente percibido,
Por tanto como agolpan la memoria y los sentidos…

Noches pasadas hace tanto, que apenas recordaba.
Perfumes de noches en aquellos lejanos años…
Cuando los amigos y los entrenamientos, llenaban
Nuestra Cuaresma de ilusiones, sueños y desengaños…

Enfermo por la gripe… Por la fiebre y la nostalgia, abrumado
Por tantos buenos recuerdos… Avenida de Coria y tus naranjos
En flor como cada primavera que hemos pasado
Bajo las trabajaderas de mi Cristo maniatado.

Brotan los recuerdos en la calle, en aquel balcón
Desde donde hace tanto nos cantaran la saeta
Que en pedazos por la emoción, nos partió el corazón
Y en un solo para la historia, mi Romu hiciera llorar la corneta…

Gloria efímera de Lunes Santo para la Historia.
Esfuerzos desmedidos e infantil entrega tan notoria
De niños-hombres… De hombres niños ebrios por la euforia…
De los que quizás, jamás se hará memoria.

Entre olor a incienso, a clavo, azahar a barrio y azucenas…
Con tanta ilusión, tanto viejo amor, puñalada certera
Que al corazón llega entre lágrimas y estrellas.
Por esto, recuerdos de mi juventud tan añorada,
Vivencias de mi madurez emocionada…
Por el dolor de tanta ausencia descarnada…
Azahar de San Gonzalo te vuelvo a oler… Y mi alma
Se vuelve a colmar de aromas de esperanza.

Ahora les toca a otros… Me dije, intentando
Que no brotara la lagrima de mi pecho…
Intentando no ahogarme en mi propio desconsuelo.
Pensar que solo son cuarenta años
Lo que hace de aquellos mágicos momentos…

En verdad fue poco el tiempo
Que pudimos disfrutar de nuestro sueño…
Media tarde un lluvioso Lunes Santo
Y una hermosa mañana de Jueves para el recuerdo…
Pero eso siempre será nuestro…
Nuestro Bendito Cristo de Blanco
Por las calles de Sevilla en busca de su Templo.
Bendito Cristo Soberano…

Soberano Poder de mis sueños.

jueves, 18 de febrero de 2016

Gracias… Mil veces gracias, Bendito Cristo de mis sueños…

Gracias… Mil veces gracias, Bendito Cristo de mis sueños…

Gracias Bendito Cristo de mis sueños
Por estar siempre a nuestro lado…
En el más doloroso de los malos tragos
Y en el más amargo de los momentos…
Cuando el dolor te rompe por dentro
Y todo es para el corazón quebranto.

Gracias por devolver la Esperanza
A este viejo corazón maltrecho.
Gracias por convertir este pobre desecho…
En algo digno de Tu mirada.

Gracias Bendito Cristo de mis sueños
Gracias por regalarnos esta mágica mañana.
Por colmarnos el corazón y el alma
Del más cálido Amor… De Paz y Esperanza.
Por permitirnos estar juntos de nuevo…
Aunque sólo hayan sido unos cortos momentos...

Por permitirnos pasear cogidos de la mano
Por Castilla, por El Zurraque y por San Jacinto
Camino de la Iglesia de San Gonzalo.
Donde al fin, los tres juntos pudimos
Postrarnos ante Nuestro Dios Soberano.

Media vida, Señor… Bendito Cristo de mis sueños…
Media vida, Señor… Esperando este ansiado momento…
Media vida, Señor… Para alcanzar mi mayor deseo.
Asunción, Marta y yo… Los tres juntos de nuevo…
A los pies de mi Cristo… Mi Señor, mi Jefe y mi Dueño.

Y tras la misa y la comunión, como en el mejor de mis sueños,
Tras la oración más sentida que te haya podido entregar mi alma…
Con todo el consuelo que nos ha regalado tu dulcísima mirada,
Hoy, después de media vida Señor, se ha cumplido mi mayor anhelo…
Cogerla en nuestros brazos y tenerla entre nosotros de nuevo.

Gracias… Bendito Cristo de mis sueños
Por convertir aquel viejo cauce de lagrimas de dolor y desesperación,
En joven caudal de tibia Esperanza, de Amor y resignación…
Por volver a colmar nuestro corazón del más tierno consuelo.
Gracias Señor… Por concederme el mayor de mis deseos.

Y así, con el corazón colmado de Amor y esperanza…
Tras desandar el camino andado,
Juntos tu madre y yo, cogidos de la mano,
Bajo el puente de Triana…
Desde donde hoy, descansan al fin tres almas,
En nuestro querido río, amorosamente te hemos dejado…
Cuanto Amor te llevas, hija de mis entrañas.

Media vida, Señor… Media vida esperando esto.
Media vida, Señor… Media vida esperando el momento
De tener entre mis brazos un sueño…
Y un segundo Señor… Un segundo para perderla de nuevo.

Hasta siempre mi querida Marta,
Corre mi vida… Corre  con el abuelo…
Concédeme, mi bien, este ultimo anhelo
Que te está esperando entre olas de espuma blanca


Entre los corales del mar del cielo.

viernes, 5 de febrero de 2016

Compadre de mi alma…


Tras aquel faldón de mis recuerdos,
Tras tantas noches de desvelos
Tras tantas tardes noches de gloria recordada…
Tras tantos buenos hombres que se fueron,
Tras tantos años de vida arrebatada.
Tras tanto esfuerzo compartido…
Tras tanto abrazo repartido,
Tras tanta vida derramada…
Tras tantos sueños vividos,
Tras tantos y tantos kilos,
Tras tantos dolores de espalda…
Tras tanto amor como se daba…
Tras tantos malos ratos recibidos,
Tras tanto entrenamiento en madrugadas
Cuando terminábamos de orgullo henchidos
Y un simple café con dos tostadas,
Era nuestro premio permitido…
Hoy que vuelven los recuerdos ya perdidos
De aquellas noches tan lejanas
Que en memoria grata
Se agolpa en mis sentidos…
Hoy te sigo estando agradecido
Por todo lo que juntos vivimos...
Por lo que juntos, tantas veces compartimos,
Por todo aquello que sufrimos
Y por todo aquello que tuvimos
La suerte de soñar y de vivirlo.
Compadre de mi alma…
Hoy te vuelvo a echar de menos
Y daría lo que no tengo
Por tomarme un cubatita contigo...
Por disfrutar de un ratito de charla...
Por poder disfrutar de mi amigo,
Ahora que casi nunca nos vemos.

Enfermo de nostalgia por tu ausencia...

Y sigo muriéndome por tenerte muchacha…
Por llevarte a cuestas como antes…
Por jugar a sentirme como en casa
Por poder acariciarte hasta ablandarte…

Enfermo de nostalgia por tu ausencia,
Por la fiebre que consume mis recuerdos, loco…
Ahora que ya de noche no te toco
Abrumado por el mundo vacío y sin conciencia.

Y sigo muriéndome por tenerte muchacha…
Por soñarte a cada instante intentando doblegarme,
Intentado, en vana y desigual pelea, quitarme
La ilusión de tantas y lejanas madrugadas.

Qué lejos quedan las ilusiones de aquel tímido muchacho
Que prendido en su sueño enamorado
Tantas tardes, rendido para siempre a tus encantos,
Despierto llegó a soñar con poder amarte hasta el hartazgo.

Que por la dicha de poder amarte locamente
Te abrazaba hasta sangrar por las heridas
Que tú, abrasadora pasión de aquel loco impenitente
Sin asomo de piedad, desdeñosa le infligías.

Y cuando al fin, después de lucha tan desigual y agónica
Al fin te entregabas a mí, por el amor que yo te daba…
Aun así, tan ajena y tan distante te mostrabas…
Sabiendo que por y para siempre serías la única
Que ocuparía aquel rincón de mi alma enamorada.

Mas al llegar la hora de tener que separarnos, 
Como llega el ocaso cuando acaba el día…
Triste pero feliz, me marche de tu lado… Porque sabía
Que nadie más en este mundo te amaría
Como yo te había querido...
Como yo te había sentido… 
Para siempre tu mejor enamorado.

Perder por tu recuerdo la salud, yo no quisiera
Que nunca se emborracha la memoria
Bordando en pesadillas la ilusoria
Utopía de verte y saber a ciencia cierta
Que nunca más será como antes fuera…

Maldíceme muchacha, porque a la vida
La quiero lejos amarga y dolorosa.
Clavando sus espinas cada rosa
Y con la soledad haciéndose mi amiga.
Maldíceme muchacha ¡Dios te bendiga!
Si no eres tú… Mi loco amor… No quiero otra cosa.

¿Como olvidar nuestra primera vez, muchacha?



Ahora,  que el invierno me encamina
De manera inexorable al olvido y a la ruina
De lo que una vez fue juventud, tu… Mi gran amor, me animas
A desgranar los recuerdos, intentando con la rima
Torpe de estos versos,  contar lo que permita
La pobre elocuencia de la simple ortografía…

¿Cómo contar nuestra primera vez, muchacha,,,?
Antes que el cruel olvido,  merme mis ya pocas facultades
Y siembre para siempre en mi memoria oscuridad y dificultades…
Me robe la dignidad, mis recuerdos y las habilidades
Que una vez me regalo la vida, para convertir en palabras
Los sueños locos de un alma para siempre enamorada…

¿Cómo olvidar nuestra primera vez, muchacha…?
¿Como contar al amigo que el corazón desbocado
A punto de reventarme el pecho, pugnaba
Por escapar de mi, sabiendo que iba a tu encuentro…?

¡Como contar lo que vivieron mis sentidos?
¿Como explicar al mundo entero lo que sentí…?
¿Como explicar con palabras lo que viví,
Cuando por vez primera el latido
De mi quimera, me quemó en lo más íntimo
De mis pocos años y que en aquella agonía postrera
Tras un esfuerzo tan desmedido
Que en mi vida jamás conociera…
Me regalaste, quedamente, tu primer gemido…?

¿Cómo olvidar muchacha, nuestra primera noche arrebatada…?
¿Cómo olvidar mi engañosa valentía y mis miedos?
¿Cómo contar al profano  que me enamore de un simple madero…?
Y que desde aquella fría e invernal madrugada,
Supe que para siempre, te había entregado mi alma…

¿Cómo contar el sentimiento cruel de la espera
Cuando sin poder refugiarte ni en el propio autoengaño,
Hacía falta un verano, un otoño, un invierno…  Casi un año
Para poder tenerte y sentirte de nuevo tan cerca?

¿Cómo expresar que el dolor que me infligías
Cada vez que disfrutábamos de un corto y fugaz encuentro,
Y que cada una de las heridas que abrías en mis adentros
Solo eran para mí motivos de alegría…
Que jamás supuso para mi, ni amargura ni dolor ni sufrimiento…?
Que solo eran un acicate más, para correr como loco de nuevo a tu encuentro.

Hoy, a esta hora, no he podido olvidarte, muchacha…
Más no sé lo que pasará mañana.
Solo me queda contarte, que si el paso inexorable
De los años y la vida me quitaran algo tan imborrable
Como nuestra primera vez, muchacha…
Creo que no sería pecado pedir a la Providencia

Que pusiera punto y final a esta pobre y dolorosa existencia.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Donde el Arte se funde en sentimientos.



Porque siempre has sido capaz
De unir tarde, noche y madrugada…
De forjar amistades y amor entre silencios…
De  entre aromas a clavel, a lirios o hasta incienso,
Llevarnos de la mano hasta el umbral
Donde habitan lo mejor de los recuerdos…

De aunar a la música el momento…
Ese mágico instante contumaz
Donde el Arte se funde en sentimientos.
Donde el dolor se vuelve amor… Y el sufrimiento
Troca en armonía… Cuando se convierte en parte
De un todo, donde el amor se da… Y se imparte.

Como  el ahora, donde duerme el sueño
Que alguna vez ocupó la noche enamorada
Del amante, que sin saberlo
Diera a su enamorada el postrer beso…
Antes que la aurora, cruel, separara
De entre el más dulce abrazo, los cuerpos
Que antes se fundieran en puro amor, despiertos
A los sentidos, dejándose llevar por el viento
De lo que alguna vez será sólo un recuerdo…

Así te sigo añorando…
Así te sigo deseando…
Así te vuelvo a recrear, soñando
Como tantas ves te soñé despierto.
Como te sigo queriendo, muchacha…
Como sigo echando de menos tu abrazo…
Cuanto sigo deseando tus besos…
Como sigo deseando volverme a dar por entero.
Fundirme al fin contigo de nuevo  
En aquel último abrazo, que tanto recuerdo,
Que tanto y tanto sigo echando de menos…
Pero ya no podrá ser de nuevo…
Sólo lo será en los sueños
De este pobre hombre loco y viejo.
Pero siempre enamorado de ti…
Joven como alguna vez lo fui…

O ahora… Quizás demasiado  viejo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Que por qué te quiero...?



¿Que por qué te quiero...?
Porque no sabría vivir de otra manera...
Porque eres la luz clara de luna llena…
El faro que quía mi pesada existencia.
Voz diáfana que arrebatas la inconsciencia
A la noche, trocando oscuro en mañana placentera.
Porque sigues siendo la estrella que fija mi destino.
Por ser la madre de mis hijas y la mejor compañera
Que pudo regalarme el Altísimo.
Por estar a mi lado cada día… Por ser mi santo y seña.
Porque cien vidas que viviera
Querría vivirlas nuevamente contigo.
Porque gustosamente, lo que no tengo diera
Por volver a caminar juntos el camino recorrido.
Por haberme regalado aquel Si… Quiero.
Por intentar comprenderme y perdonarme.
Por lograr hacer de mis sombras, un requiebro…
Por seguir a mi lado y no dejarme.
Por el paseo por la playa en Invierno.
Por los días en la Sierra este verano…
Por conseguir sacarme del averno
Simplemente acariciándome la mano.
Por tu belleza sencilla y serena.
Por querer a mi Cristo de San Gonzalo.
Por tus risas, tus silencios y tu piel morena
Que aun después de tantos años
Sigue siendo la orilla, donde quiero atracar mi barco.
Por escuchar lo que tenga que contarte
Sin importar el sueño que tuvieras…
Por dormirte en mi brazo aquella tarde
Por despertar a mi lado y no asustarte.
Por ser pozo insondable de dulzura…
Por no herir sin venir a cuento.
Por no callar cuando no era tiempo…
Por mantener erguida la postura
Cuando intentaba destrozarnos un mal viento.
Por no cambiar la sal ni a mis amigos…
Por compartir aquella botella de amargo vino…
Por estar siempre conmigo
Fuera como fueran las piedras del camino.
Por ser como eres y siempre has sido. 
Como no estar eternamente agradecido
A quien me regaló los mejores frutos de su vientre…
Como olvidar tanto buen y mal momento compartido
Que he de llevar conmigo para siempre.
Como no bendecir el instante
En que para siempre cambiaste mi destino
Como olvidar aquella tarde de Abril en el puente…
Como no soñar a tu lado sin estar dormido…
Como no enloquecer de amor nuevamente
Si cada día me tienes más "loco perdio".

lunes, 27 de julio de 2015

Gracias papá...



Y así, cuando el frescor de esta mañana, acompañaba la incipiente luz de la amanecida de otro día que,  como tantos otros, se presumía caluroso como todo este interminable verano, volvió a ocurrir… Hacia tanto tiempo ya que no ocurría…
Como siempre pasa, casi sin quererlo… Desde luego, sin buscarlo…
A duras penas, abotagado por la noche casi sin dormir, me levanté como pude y después de entornar el  ventanal que da al campo y tras bajar la persiana, me volví a la cama para intentar, en buena lid, descabezar ese sueño esquivo y reparador que, por ser el último de la noche, parece hasta que alimenta.
Visto y no visto… Ahí estábamos de nuevo Rafael…  En aquella humilde casa de la calle Sevilla de la Chipiona de hace tantos años…  en aquel pequeño jardincito. Tu, con los años de aquella vieja fotografía en sepia que siempre he conservado como oro en paño, con aquel pantalón blanco y tus chanclas de cuero marrón… Sentado en el alfeizar del pozo de doña Manolita, con tu celtas corto que siempre te acompañaba en la mano… Y yo, con los muchos años que tengo ahora, apoyado  a tu lado, como tantas veces lo hicimos… Bendito sean los sueños que nos permiten estas vivencias tan emotivas… Hablando como entonces de nuestro Betis y de nuestras cofradías…
A nuestro alrededor… Solo el silencio entrecortado por el piar de algún pajarillo madrugador, de cualquier mañana de primavera o verano… Solos Tu y yo… Nuestra conversación y tanta sensación de PAZ,  como no era capaz de imaginar que pudiera existir hasta ayer mismo.
Fue tan breve el lapso de tiempo transcurrido entre la duermevela y el sonar del despertador, que casi lo agradezco, pues si la paz en el cielo existe, deberá ser igual a lo que yo sentía en tu tan añorada, querida y deseada presencia.
Se me volvieron a quedar tantas cosas en el tintero, papá…
Se me volvieron a quedar tantas preguntas por hacerte de nuevo, papá…
Se me volvieron a quedar en el tintero,  otra vez,  tantos abrazos por darte, Papá…
Lo único que le pido a nuestro Supremo Bienhechor es que, de alguna manera, me siga reconfortando con  estos preciosos momentos que de vez en cuando me sigue obsequiando y que me permita disfrutar a tu lado de esa maravillosa sensación de PAZ que me invade cuando, por un bendito azar, vuelvo a sentir tan cercana tu presencia.
Te sigo queriendo papá… Y te sigo necesitando tanto o más que cuando te fuiste de nuestro lado. Sé que en ese cielo en el que creo fervientemente,  estas bien… Que estas feliz y que sigues velando por todos nosotros.
Hasta la próxima papá… No tardes tanto en volver a estar un ratito conmigo.

domingo, 31 de mayo de 2015

Te sigo buscando amor…

Y sin descanso, tarde a tarde te sigo buscando amor…
Te busco entre la bruma del ayer que no se ha ido…
Intento buscarte entre los rostros  de tantos como han sido
Testigos del final del mejor poema que al dolor se le haya escrito…
 Y sin descanso, desde la medianoche hasta el alba, te busco amor…

Te busco entre los pliegues de su viejo chaleco…
Entre las ondas negras como la noche de sus cabellos…
Entre el aroma de aquel perfume que se me quedó tan dentro…
Te busco entre quimeras  y pesadillas de noches sin los sueños
Que cuando estabas con nosotros compartimos…
Te busco y rebusco en el fondo de aquel viejo ropero…
Te busco y no te encuentro ni mirando en el bolsillo
Donde guardo mi peor y mi mejor momento…
Donde tan celosamente guardo todo aquello que vivimos.

Será que no lo busco bien… Me digo en vano intento
De negar a la evidencia lo que es obvio, por sabido.
Será que aquella tarde se quedó en algún rincón dormido…
O que en aquella madrugada de sueños olvidados, lo pusimos
En algún estante por el que pasamos de largo, sin acertar a verlo.

Como es posible que con tanto como te busco amor…
Con tanto como corro tras el velo que alguna vez cubrió mis sueños,
Con tanto como lucho por volver a encontrarte, mi viejo amor…
Te alejes de mi lado cada día más y más… Y te vayas tan lejos
De esta pobre alma atormentada , de este pobre hombre tan viejo
Que busca noche y día sin descanso, todo aquel amor
Que una vez tuvo y que de forma imperceptible,  fue perdiendo.

Que no recuerda ya donde lo puso… O donde lo dejó  por estar muerto.


lunes, 16 de marzo de 2015



Que si, compadre… Que si.
Que aunque a nadie le importe
Lo que yo haya podido vivir…
Todo lo que he podido sentir…
Y a todos o a alguno de ellos, nada les aporte
Al  mundo entero le tengo que  decir
 Que ha sido el Amor a este oficio, el norte
Mi faro y mi guía, para ser lo que fui…

Que siempre, desde que atesoro recuerdos,
Allá por las calles de mí viejo barrio
Quise ser costalero… Costalero de San Bernardo.
Y que primero fui monaguillo, pude ser nazareno,
Y que al fin, tras cientos de desengaños
Pude lograr mi mayor  anhelo…
Me convertí en el aprendiz eterno del oficio
Que gracias a Él, heredé de mi padre y de mi abuelo.

Que fue por Amor a mis mayores y a la mejor de las tradiciones…
Y también por aquella fe que me inculcaron mis mayores…
Que fue quizás, por las costumbres de mi bendita tierra
O también porque mi madre me pariera
La víspera de un viernes de Dolores…

Como explico que mi Dios o que la suerte
La afición de mi padre, mi barrio  y mis quehaceres
Me llevaron al mayor de los placeres
Cuando probé las dulces mieles
Al sentir por vez primera
Lo que yo sentí  al probar la trabajadera…
  
Porque yo he sentío lo mismo
Cuando iba bajo un palio
Cuando sacaba un paso de gloria
En  una cruz de mayo o una custodia…
O cuando estaba bajo un paso de Cristo…

Sentía el calor de amigo…
La emoción del mejor de los sentimientos…
La entrega desmedida a la pasión por este oficio
El respeto por mi Virgen o por mi Cristo
Y el privilegio de poder vivir esos momentos.

Que si compadre, que yo  he sentío lo mismo
Cuando me dejaba trozos de mi vida y de mi alma
Bajo la Virgen de la Amargura, Madre de dios de la Palma,
Con el Cristo de la Sed,  o la Divina Providencia de Cristo…

En cualquier noche de duro entrenamiento
En cualquier mañana de armá, traslado o retranqueo
Bajo el paso de Herodes, San Gonzalo o el Prendimiento…
El Cristo de los Javieres o el Cristo que llega de los Remedios…
La Virgen de la Salud o la Concepción del silencio.

Cuando comenzaba Su Pasión o cuando ya estaba amortajado…
Estando caído en la tierra o de sus ropas despojado…
Instaurando la Eucaristía…
O coronado de espinas…
Clavado en la cruz… o antes de ser sepultado.
Cargando injustamente el peso de mis muchos pecados
O la tarde del Viernes Santo, camino del Calvario.
Bajo una simple Cruz o tres Cruces y algún milagro.
Alumbrado por faroles, hachones o candelabros…
Bajo caballos, sayones, judíos mal encarados…
Por soldados del templo o legionarios romanos
Que fueran acompañando a mi Cristo…
Bajo olivos y misterios alcance con todos ellos
La gloria de pasear por las calles al Hijo de Dios mismo.

Entre azahares de recuerdos, aromas de Calle Feria
Postigos del Aceite, arenal de maestrantes,
Puentes sobre ríos de aguas verdosas o vías cargadas de historias…
Por Triana, por el centro o la Macarena…
Cuando estábamos en Parque alcosa o en  Aznalcazar… 
Bajo caballos, sayones o romanos
Fuera Domingo de Ramos o la tibia Madrugada…
Nos muriéramos de calor o por llover demasiado
Nos tuviéramos que quedar  en casa…

En el frío del mes de Enero…
En el calor del verano, el otoño, la primavera o el invierno.
Bajo una parihuela  cargada de hierros…
De humildes vigas de cemento,
O de sacos de arena sin cuento…
Con un paso oscuro como la madrugada,
Dorado y centelleante a la luz de la tarde olvidada…
Bajo un palio de terciopelo o de rica plata labrada…
El mayor de los misterios, un crucificado o un Nazareno…
Un paso de Gloria o una alegoría de miedos…

Con la algarabía del mejor corneta o con toda la banda…
Escuchando el crujir del Silencio o el roce de la alpargata
Que contra el suelo, rezaba por seguiriya
En cualquier calle de un pueblo…  O de MI Sevilla,
Mientras la saeta se pierde entre la memoria y la noche cerrada.

Porque yo he sentío lo mismo
Siendo aguaor, cuando iba bajo un palio
Cuando sacaba un paso de gloria,
En  una cruz de mayo o una custodia…
O cuando estaba bajo un paso de Cristo…

No quiero ofender a mi Dios, Yo me he sentio Costalero.

Y aunque nadie  quiera creerme… Yo ya he estado en el Cielo.

viernes, 19 de diciembre de 2014

lunes, 29 de septiembre de 2014

Si dicen que no existes... ¿Quien me habla...?



Si dicen que no existes… ¿Quien me habla…?
Si dicen que es mentira… ¿Que me mueve…?
Si niegan Tu presencia…  ¿Quién se infiere…
Cada vez que Te reclamo y me haces falta…?

Cuando tantas veces, pido ayuda…
Porque el dolor y el paso de la vida me doblegan,
Y todo mi esfuerzo y mi lucha,  solo lleva
A la desesperación… ¿Qué es lo que me empuja
A encontrar la solución a mis problemas…?

¿Qué respuesta me daría el amigo,
Si acaso preguntara algún día…?
¿Quien acude a socorrerme, cuando todo se avería…?
¿Quien  hace en la vida tanto bien para conmigo?

¿Quién me levanta, si mi ánimo desfallece…?
¿Qué me hace querer y respetar a mis hermanos…?
¿Quién me llena de Esperanza en cada ocasión que fracaso…?
¿Quién pone el Amor en el corazón de la gente…?

Esta es mi Fe y así yo lo declaro…
Creo en Dios, en el Dios del Amor sin medida ni reparos…
En el Dios que me ayuda a levantarme cuando caigo.
En el Dios de la Misericordia y del perdón de los pecados…
El Dios de la humildad y el que socorre al desamparado.
El que está al lado del que se equivoca y del necesitado…
El que te espera para ofrecerte Su mano…

Pues bien, mi querido hermano,
Si alguna vez te has preguntado
Como llegar a Su lado…
Acercate al portalón y sin prisas, agarrate de su mano
Y que Él te muestre la gloria… Que siempre te está esperando
En la Parroquia de San Gonzalo.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Cuantas veces, Señor...

Cuantas veces Señor…
He intentado contar aquel momento,
Cuando tanto dolor
Y todo  el desaliento
De esta pobre alma atormentada
Se fundieron para siempre en tu mirada
Y encontré el consuelo y tanto Amor
Que colmaste mi vida de Esperanza…

Como contar que la vida,
Aquella misma mañana
Me había robado la esperanza…
Al entregar a la tierra a mi hija.

Como contar que aquella triste mañana
Al llevar su pequeño cuerpo entre mis brazos
Mi corazón se había partido en pedazos…
Y que al perder lo que más amaba
También se me había muerto el alma.
Como contar que  aquella tarde aciaga  
Cuando mi alma destrozada
En la absoluta soledad del templo
Se enfrentó al más amargo de los encuentros…
Cuando mi vida entera se marchaba
En pos del pequeño féretro…
Cuando todo mi ser se desangraba
En tan trágico y doloroso momento,
Vencido por el más atroz abatimiento…

Cuando, sin más equipaje que el rencor
De un océano de desesperación…  
El entendimiento y la razón,
Cegados por la rabia y el corazón
Y el alma rota en pedazos por el dolor…

Cuando el infinito peso del madero
Que sobre mis hombros Tú habías puesto…
Había doblado al fin mis rodillas….
Y ya solo deseaba que pusieras fin a mis días…
Más cuando el insano vapor calenturiento
Al fin mi entereza venció…
Y toda la resistencia y el vigor
De un hombre en su peor momento
Ya habían tomado la determinación
De acabar de una vez con aquel tormento…

Aquel instante de impía  locura
Tal y como había llegado, cesó.
Cuando mi mirada al fin se cruzó
Con todo el Amor y la infinita ternura
Que se desprendían de la Tuya.

Fue así como todo el dolor y amargura
Que colmaban mis entrañas
Trocaron en paz y Esperanza…
Bendito Cristo que en la estrechura
De la peor calle empedrada
Colmas de Amor y resignación nuestras almas.

Bajo el manto de Tu sombra, redentora
Que vino a dar la paz a mi alma atormentada.
Encontré respuesta a todas las preguntas formuladas.
Y es por esto, que cuando el temor y la duda me asaltan
Corro a refugiarme bajo la sombra protectora
Donde me siento seguro y me colmas de Esperanza.

Así fue como me sumergí en Tu sombra revelada…
Cuando descubrí por vez primera
En aquel abismo insondable
De Tu dulcísima y profunda mirada
La suave brisa del consuelo y la Esperanza…
Cuando tanta Paz y tanto Amor me regalaste


Y convertiste todo mi invierno en primavera.

domingo, 14 de septiembre de 2014

En los peores momentos... En la peor encrucijada...



La mirada de mi Cristo.

En lo peor de cada noche, entre el sueño y el desvelo
De la incipiente madrugada…
Cuando la tortura del peor recuerdo
Te destroza el alma en llamaradas
De dolor y de tristeza descarnadas.
Cuando las ganas de llorar… Ahoga en la garganta
El lamento… Y la cólera y la furia se desatan.
Cuando la peor de las dudas te asalta…
Cuando sin deber, te preguntas  ¿Dónde estabas…?
En lo peor de la tormenta, siempre aparece tu mirada
En la que me refugio sin tenerle miedo a nada.
Gracias bendito Cristo de mis sueños…
Por traer siempre el consuelo
A mi pobre alma, arrebatada
Por tanto dolor almacenado y tanta pena acumulada
En tanto mal momento…
En tanta pregunta formulada
Torpemente… Por mi pobre alma atormentada.
Gracias Señor… Cien veces gracias
Por hacer que pase este mal sueño…
Por convertir en plegaria mí lamento
Por regalarme de nuevo la Esperanza
Hasta en el peor recuerdo o la desgracia…
Gracias Bendito Cristo de mis sueños...

Gracias, Señor… Mil veces GRACIAS…

sábado, 25 de enero de 2014

Evocación...





Entrañables imágenes, apenas olvidadas de mi barrio,
Mi viejo y añorado barrio de San Bernardo.
Que en sepia,  poco a poco,  se van perdiendo
Entre la bruma de mis más gratos ensueños.
Así se va formando el columbario
Donde anidan para siempre los recuerdos.

Viejas caras que, poco a poco, van quedando
Impregnadas para siempre en la memoria,
Conformando, del nunca dicho adiós, la historia
De infantiles y anhelados recuerdos…
De aquel niño que aprendiendo
A soñar…Soñó una vez un sueño…

De aquel niño, que intentando parecerse a sus abuelos…
Soñaba poder ser alguna vez Su costalero…
Y que por avatares de la vida, tras los pasos
De sus padres, tuvo que cambiar de barrio…
Cambiar de amigos… Cambiar colegio…
Cambiar de puente… Y soñar que soñaba despierto.

Por eso ahora, al evocar tanto como he vivido
Tan lejos de tus viejas calles, barrio mío
Me duele tanto como pude disfrutar y que he perdido…
Me duele no haber podido sacar nunca a mi Cristo.

Me duelen los sueños perdidos de aquel chiquillo
Que bajo Tu paso, soñaba con ser costalero.
Y que sólo Te acompañó como monaguillo
En aquellos días de mi infancia, que para siempre se fueron.

Aquellas ilusiones vividas en tardes de Mayo
Cuando al salir del colegio, tantas veces jugábamos
Bajo un pequeño cajón de madera, soñando
En convertirnos en los hombres que portaban Tu paso.

Solo albergo un pequeño consuelo…
Que por Tentudía, Santo Rey o Campamento,
Por Marqués de Estella o San Bernardo…
Que por Cofia, Valme o Gallinato,
En aquellas tardes de Mayo
Por las calles de mi viejo barrio
Tan llenas de ilusiones y empeños,
Aunque solo lo fuera en mis sueños.
Aunque solo lo consiguiera soñando…
Pude lograr mi mayor deseo…
Y convertirme en Tu mejor cirineo…
Y que aquel chiquillo, que con el paso de los años
Se hizo hombre y que hoy no es más que un viejo
Soñando que soñaba,  logró su mayor anhelo…
Y aunque nunca lo pudiera conseguir despierto…
Aunque solo lo fuera en sus infantiles sueños…
Pudo al fin, solo por esa única vez, ser Su costalero.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Todo final, tiene un principio...


Siempre supe que esta hora llegaría…
Y a qué negarlo… Siempre tuve miedo.
Miedo a lo que pasaría…
Miedo, a lo que decidiría…
Miedo a que, por cobardía,
No enfrentara como un hombre éste momento.

La hora nona siempre llega,
Y el ánimo estremece
Pues tienes la certeza que parece
Que hasta el alma en su presencia se doblega.

Y es que esta hora tan temida,
Camina siempre a nuestro lado.
Te acompaña en cada igualo…
En cada entreno, en la cofradía…
Pues puede aparecer cualquier día…
Rompiéndote la ilusión y la hombría
Dejándote como un guiñapo
Y haciendo que olvides los pasos.

Que ya no valen componendas ni excusas…
Que todo razonamiento es en vano.
Pues ante la verdad desnuda
En que me veo retratado
En el espejo, cruel reflejo… Ya no oculta
Tanto tiempo como ha pasado.
Y a la hora de afeitarme, asomado
Al alfeizar del espejo
Lo que veo, ya no me gusta…
A veces, hasta me tiemblan las manos…
Ya no siento la frescura de antaño.
Y de lo que fui, ya no queda ni el bosquejo.

Continuará…

viernes, 27 de diciembre de 2013

Todo final, tiene un principio...












Y tus sueños, siguen palpitando…
Y la razón y la cordura lo siguen negando…
Y tu ilusión y el corazón, a que negarlo,
Te ciegan… Pero el implacable juez, sigue empujando.

Y aquello con lo que siempre podías,
Se te vuelve más y más cuesta arriba.
Y te das cuenta que, como se van yendo los días
Gota a gota se te derrama la vida.

Y en estas, sigues andando tu camino.
Entre dolores, achaques y desvelos…
Creyendo que soñando estas despierto
Intentando revivir un tiempo que se ha ido.

Ya en aquel cristal, apenas queda reflejado
Entre brumas, el rostro del amigo
Que tantas veces recorrió contigo
Tantas tardes noches entre halagos…
Tantas madrugadas entre aplausos
Tanto amanecer que ya se ha ido…
Tantos amigos que el camino iniciamos
En pos del sueño que perseguimos,
Tan pocos como vamos quedando
Y tantos y tantos como ya han partido.

Y en estas, toda aquella fuerza
Va menguando en fortaleza…
Todo aquel poder y aquel coraje…
Que antaño vestías como el mejor traje,
Trocan en menguada vestimenta y en ultraje
Que a la sublime verdad desprecia
Revestida en un manto infame de experiencia
Cruelmente disfrazada de técnica y destreza.

Ésta es la hora que siempre había temido…
La hora cruel de la verdad suprema…
El principio de la peor condena
Cuando te asomas al borde del abismo
Y el miedo y el dolor ya te doblegan…
El final mismo del camino
Que recorriste tantas veces, con presteza.

Continuará…


Todo final, tiene un principio...






Como el que, tras las huellas perdidas
De aquel que mucho antes, como él mismo.
Anduvo, tras las horas… El último camino...
Tras los pasos del más cuerdo y su destino.
Tras las huellas del más loco y el desatino,
En pos del más loco desatino…
Creyó descubrir el por qué de lo humano
Olvidando lo importante… Lo divino.

Como aquel, que creyendo recobrar olvidos…
Injustamente, en vez del dueño, cobraría,
Lo que otros, injustamente, no cobraron…
Lo que por otros, otrora…Hace muchas vidas…
Mucho antes, antes del despertar a la entropía…
Descubrieron la incógnita de la ecuación maldita.…
Así comenzó ayer… Y hoy se termina
La antífona postrera… El canto del cisne, que agoniza
En medio de la tarde, que poco a poco, en noche
Determina el caminar del que adolece
De la esperanza de la dicha…

El sueño de los despiertos, al fin…
Cobra vida en el seno del entendimiento.
El soplo de vida… El alfa, el comienzo
El nacer… El renacer… O el hundimiento
De aquello que, o nos es del todo afín,
O de nuestra alma…Es lo más distante…
Último estertor… Último instante
Que describe, de la íntima agonía
Del oscuro placer que precede
Al postrer suspiro…
Y, que tras el último latido
Acaba con nuestra peor pasadilla…


Contiuara...

sábado, 21 de diciembre de 2013

Feliz Nevidad a todas y a todos...




Hoy quisiera que nuestro Señor y Su Bendita Madre me concedieran cuatro deseos…
El Primero, poder tener unos brazos largos y grandes… Largos y grandes para poder fundirme en el mejor de mis abrazos con todos y todas a cuantos quise, quiero y querré en mi vida… Y también a los que no he podido querer.
El segundo, tener una manos muy grandes… Unas manos tan grandes que pudiera repartir toda la Paz, el cariño y la Esperanza que pueda albergar mi corazón entre todos los que me han querido, me quieren y me querrán en mi vida… Y también a todos los que no me han podido querer.
El tercero… Que me concedieran la oportunidad de repartir mi mejor sonrisa, mis mejores palabras de ánimo, mis mejores deseos y todo el amor que pueda albergar mi corazón entre los que me han querido, me quieren o me querrán en mi vida…Hasta que el alma y el cuerpo se me cansaran… Y también a los que no he podido querer y a los que no han podido quererme.
Y el cuarto… Poder pedir perdón a todos a cuantos, sin quererlo, ofendí, molesté o hice algún daño a lo largo de mi vida… De la misma manera que yo perdono a cuantos a mí me lo hacen, me lo harán o me lo hicieron.
Que nuestro Señor y Su Bendita Madre, bendigan cada uno de nuestros hogares y nuestras vidas siempre…
Mis mayores y mejores deseos de paz, amor y felicidad para todos.
Feliz Navidad.

sábado, 19 de octubre de 2013

Y en nuestras almas... Tu luz perdura.









Y en nuestras almas, tu luz perdura.
Mi añorada... Mi soñada... Siempre recordada y necesitada Marta:
Hoy, como todos los días de mi vida... Como siempre... Mi primer pensamiento ha sido para ti.
Hoy hubieras cumplido veinticinco años…
Y hoy, a pesar de tanto tiempo como ha pasado, a pesar de lo vivido y disfrutado… A pesar de lo perdido y lo ganado…A pesar de tanto y tanto como  el Señor nos ha regalado… Después de tu dolorosa partida, nada ha podido llenar el inmenso vacío que dejaste en nuestras vidas.
Todo podría haber sido de otra manera. Lo que pudo ser tu existencia, lo que desde entonces ha sido la nuestra... Todo debió ser de otra manera... Creo que tanta felicidad como sentimos y vivimos con tu esperada y deseada llegada, no podía durarnos demasiado tiempo… Creo que estando vivo, no se puede tocar el cielo con las manos mucho tiempo.
Te fuiste y nos dejaste para siempre con la tristeza y la amargura de tu insoportable ausencia, pero con la certeza del reencuentro el día que Él nos llame a Su presencia.
Él te arrebató de nuestro lado... Él y sólo Él, guardián eterno y omnipotente de los designios de nuestras vidas, te llevó a su lado por alguna razón...
Así que hoy, a pesar de que el bálsamo del amor, de la Fe y del tiempo, consuela en parte nuestro espíritu, el tremendo dolor de la vieja herida sigue partiéndonos el corazón por dentro.
Pero también Él, que tanto nos quitó con tu partida, nos regaló también nuestro mayor tesoro... Colmó de nuevo nuestras vidas con la Esperanza y nos concedió dos maravillosas hijas…Desde entonces vivimos por y para tu memoria y por y para tus dos hermanas...
Por esta y por muchas otras razones, seguimos dando a diario las gracias a nuestro Señor y a su Bendita Madre por regalarnos consuelo y esperanza. Intentamos ser felices con la vida que Ellos nos han deparado y cada día, lo afrontamos  con el gran amor que nos profesamos y con la ilusión de ser dignos merecedores de tu gratísima memoria.
Desde entonces, sabemos que estés donde estés,  te alegras de nuestros pequeños logros y que siempre nos acompañas en nuestros fracasos, y que siempre estas ahí para consolarnos o darnos nuevos bríos para seguir con nuestra existencia.
Él que tanto nos quitó, también nos dio todo lo que tenemos...
Él sabe lo que hace y por qué.
Mañana, como todos los días, seguiremos recordándote y preguntándonos como podría haber sido... Y no fue.
Como también tenemos la certeza de que desde el cielo en que creemos, un ángel maravilloso nos cuida y vela por nosotros todos los días de nuestras vidas.
Queda con Él, mi queridísima hija...
Hasta siempre Marta.